lunes, 21 de septiembre de 2015

Desterrado

Esta mañana fuimos a comprar comida para las mascotas en una tienda en Colinas de Bello Monte. Llegamos algo temprano, cerca de las 8:30, y todavía estaba cerrada, por lo que nos dispusimos a esperar. En las escaleras que le hacen antesala estaba un señor durmiendo. No parecía un indigente, por el estado de sus ropas. Supusimos que tal vez estaría amanecido. Al rato despertó, y se levantó como desorientado. Se puso a buscar algo en los bolsillos, y luego inspeccionó los alrededores del lugar. Comenzó a vagar por el sitio, alejándose pero no mucho. En una de esas regresó, y aprovechó la circunstancia de que un vecino estaba saliendo del edificio para entrar subrepticiamente en él. El señor que estaba saliendo se devolvió, y lo siguió. Al rato el hombre salió escoltado por el vecino y una mujer que se notaba algo molesta. El hombre volvió a sentarse en las escaleras, como derrotado. La pareja se quedó viéndolo un rato, con el ceño fruncido. Toda la escena se desarrolló sin una palabra. Nunca supimos los detalles de esa historia.

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