Destacado: Mi vida, a través de los perros

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lunes, 14 de abril de 2014

La geometría de la cebolla



Cada vez que pico una cebolla me entran, además de ganas de llorar, deseos de escribir un cuento, que comienza más o menos de la siguiente manera:

"La cebolla es un objeto mágico, cuya morfología permite que se desensamble en centenares de trozos iguales y perfectos si se conoce su geometría. Sin embargo, poca gente sabe trocearla de manera correcta. Yo, puesto en el secreto, se los develaré. Es crucial seguir las instrucciones al pie de la letra, ya que de otra manera concluiríamos con una cebolla masacrada. Pongan atención: comenzamos por hacer un corte por uno de los meridianos, obteniendo así dos mitades iguales. Cada una de esas mitades se dispondrá por la parte chata sobre la tabla, y se picará entonces por el ecuador, y en otros cuatro paralelos, sin separar las partes. Después, se picará en siete u ocho meridianos más. Entonces tendremos el privilegio de presenciar el espectáculo de una cebolla desmenuzada a la perfección".

Lo malo es que no hallo como concluir el cuento, y termino indefectiblemente por hacer una amatriciana.


viernes, 11 de abril de 2014

Noche



A veces sucede que atravesar la noche
es una tarea agobiante.

A veces sucede que la cama es un desierto,
y la sábana un río de lava que quema las piernas.

A veces sucede que la almohada es ladrillo
y el colchón piedra.

A veces sucede que el silencio es una colcha de terciopelo,
blando y a la vez pesado.

A veces sucede que las luces titilantes
de los artefactos son cocuyos insolentes.

A veces sucede que los recuerdos deciden
agolparse y protestar.

A veces sucede que el sueño se escapa,
y no podemos atraparlo, y se ríe.

A veces sucede que aguardamos con ansia el amanecer.

La noche es un animal demasiado grande para comérselo en una noche.



domingo, 6 de abril de 2014

Dos meses de protestas


Dos imágenes, dos caras de la realidad venezolana recogidas esta mañana. Ambas de escasa calidad, ya que fueron tomadas tal vez con un teléfono, pero que no dejan de ser emblemáticas. En una, se aprecia la arremetida de la GN en El Cafetal; en la segunda, la cola inmensa de gente procurando entrar al Bicentenario de Terrazas del Ávila. Dos maneras de reprimir a la población: por la fuerza y, más perverso aún, por el hambre.

No voy a escribir nada original ni nada que no se sepa. Mi intención es dejar un testimonio para el futuro, ya que somos de memoria corta y la dinámica endemoniada del país hace que los hechos de un día opaquen a los del día anterior. Acontecimientos de nuestro pasado reciente ya están borrosos en mi memoria, como los días post paro petrolero y las guarimbas de 2004, así que me permito redactar estas notas que seguramente serán para mí, para releerlas dentro de unos años y poder tener un punto de comparación.

Ya vamos para dos meses de protestas en el país, protestas que comenzaron en el estado Táchira con la exigencia de mayor seguridad en los campus universitarios tras el intento de violación de una muchacha, y que gracias al desinterés del gobierno en dar respuestas - por el contrario, trató de acabar con los reclamos utilizando una represión desmedida - comenzaron a tener eco en todos los demás estados del país. Ya se protesta abiertamente en las principales ciudades de Venezuela, y los motivos son variados y  todos válidos: la inseguridad, la escasez, el altísimo costo de la vida son las  banderas que ondea la colectividad, harta de los malos manejos de un régimen que se nota incapaz de resolverlos. Dos meses después los números asociados son escalofriantes: cerca de los 40 muertos, más de 2500 detenidos, innumerables denuncias de tortura y maltratos.En Panfletonegro comenzamos a documentar las muertes, pero llegó un momento en que se perdió la pista por la profusión de asesinatos y se volvió una tarea inmanejable. Por otro lado hay evidencias gráficas a mares, en donde aparecen los grupos paramilitares codo a codo con las fuerzas de control del orden público. Y escenas francamente atroces, como las recogidas en la UCV, en donde después de apalear a los estudiantes terminaron de vejarlos al dejarlos desnudos.

Los estados más aguerridos, y los que han recibido la mayor respuesta por parte del régimen, son los que dieron inicio a la situación, los andinos Táchira y Mérida. Al primero se le está dando el tratamiento que se le daría a una nación hostil, con sobrevuelos de aviones de guerra y una arremetida militar desproporcionada. Pero no son los únicos, en la práctica todos los estados con poblaciones importantes han dado muestras de descontento y apoyo a sus hermanos andinos.

Hay zonas de la capital que sufren un acoso constante y permanente, como lo son Chacao, Altamira y Santa Fe. Pero el resto de la ciudad no se salva, y urbanizaciones como Terrazas del Ávila, Palo Verde, El Marqués, Macaracuay, Los Ruices, Caricuao, El Paraíso, entre otras, han recibido la visita gaseosa de la GNB y la PN. Pareciera que el objetivo es aterrorizar a la población para extinguir las protestas. Y como todo en este país, la indefinición es la norma: no hay ni toque de queda ni suspensión de garantías formalizado a través de los canales regulares, pero los miembros del orden público actúan como si así fuera, allanando hogares, deteniendo de manera aleatoria a cualquier persona que les parezca sospechosa, revisando automóviles.

Esta mañana arremetieron contra la zona de El Cafetal. Como miembro de esa comunidad, en el aspecto laboral, puedo decir que en efecto la radicalización del sector es muy pronunciada. La intersección con Caurimare tiene más de una semana trancada, lo que obliga a dar largas circunvalaciones por las montañas adyacentes para poder llegar a la oficina. Aunque resulta fastidioso el trayecto, se entiende que hay una motivación poderosa para actuar de ese modo, y uno termina aceptando la situación. Pero ya desde hace varios días se estaba corriendo el rumor de que la guardia tenía pensado arremeter contra la zona, y que lo haría implacablemente. Y fue así: a la hora en la que escribo estas líneas hay un asedio total, parecido al aplicado a Chacao y Altamira. Las imágenes de tanto verlas se nos tornan todas parecidas, y si no fuera por algunos elementos arquitectónicos no podríamos diferenciar el lugar de las tomas.

Hoy es domingo, día que tradicionalmente se dedica al descanso, de poco tránsito. Tal vez por ello fue el elegido para acabar con las protestas del lugar. Veremos  como amanece mañana El Cafetal. Conociendo lo aguerrido de la población supongo que las protestas no cesarán, por el contrario se verán incrementadas. Es que el gobierno parece no haber asimilado que cada acción represiva que toma va a tener una reacción inmediata.

Mientras tanto la vida sigue, sigue en caída libre. Visitar los automercados, una de las principales actividades de los venezolanos en estos días, es una tarea deprimente por partida doble: la escasez de productos básicos de la dieta ya es crónica, y el precio de los artículos que sí se consiguen es escandaloso. El pescado ya es un animal sagrado, sólo los potentados pueden adquirirlo. La carne y el pollo regulado ya rayan en lo mitológico, por otra parte. Lo que se consigue se paga al precio que haya determinado la cadena de distribución bajo la mirada cómplice e indolente de los organismos que deberían velar por la aplicación de las regulaciones. Creo que en el fondo están aceptando que es imposible regular los precios en una economía tan inflacionaria como la nuestra. Otro rubro muy afectado es el de los repuestos automotores y  electrodomésticos: el venezolano reza para que la lavadora no se estropee, o para que la batería del carro aguante un mes más. De lo contrario le supondrá horas de visitas a diferentes casas de repuestos de la ciudad, sin la menor garantía de encontrar lo que está buscando.

Esta situación no es sostenible por mucho más tiempo. La gente está realmente cansada y quiere un cambio, cosa que por otra parte no es la intención del gobierno. En algún momento se producirá un punto de quiebre; cómo será, no está dentro de mis capacidades predecirlo.

sábado, 29 de marzo de 2014

Apuntes sueltos sobre la realidad venezolana




Hace rato bajé a la panadería. Una señora al lado mío pidió una pepsi de esas que llaman "de bomba", el envase plástico de 600 cc. Preguntó el precio, y le dijeron "38". Yo creí haber escuchado mal, y le pregunté, "¿Disculpe, eso cuesta 38 Bs?" Y el portu respondió: "Sí, 38. Y el lunes la aumentan a 50". Esta vaina se la llevó el diablo.


Mientras más rápido asimilemos que esto no es una democracia autoritaria con visos dictatoriales sino una dictadura por todo el cañón más rápido saldremos de ella. Ya han sacado del camino a unos 5 representantes escogidos por el pueblo en elecciones por motivos políticos, entre alcaldes y diputados, y van por todos los alcaldes opositores que les causen algún tipo de molestia.

El asunto es trágicamente sencillo: en frente no tenemos a unos gobernantes con un mínimo de sentido común para entender el malestar de la población, sino a unos individuos aferrados al poder, el cual ejercen de manera grosera, y que no tienen ningún escrúpulo. A esto nos estamos enfrentando, y debemos estar claros en ello.

Este régimen nos trae a la memoria la noche. La noche de los cuchillos largos, la noche de los cristales rotos, la noche de los lápices. Es de esperar que en algún momento amanezca.

Yo cuando chamo era chavista a rabiar. No me perdía un capítulo del Chavo del 8. Después crecí y entendí que el chavismo es una payasada.


¿Cuánto vale en realidad el Bolívar? La respuesta genérica, y bastante acertada, es "nada". Pero se puede especificar un poco más. Sin ser economista, la lógica me dice que, dada la proveniencia de todo lo que consumimos -con muy pocas excepciones-, se debe ponderar la distribución de lo que se compra entre los diferentes tipos de cambio, que hoy son 4. El antiguo Cadivi, el Sicad I, el Sicad II yel que antes era prohibido pero ahora parece que no. Por lo que estuve escuchando hace rato por radio, el Sicad II no tiene mucha injerencia, pues las importaciones a ese rubro se estiman en un 10% del total. Así que la torta se reparte entre los otros 3. Algo me dice que lo que se compra a negro debe ser un porcentaje muy alto, ya que ex-cadivi es para medicinas y algunos productos de primera necesidad, y Sicad I va un poco en esa misma línea. Así que el tema correspondiente a calzado, vestido, enseres, repuestos, diversiones, por nombrar algunos, se va a resolver por la vía del mercado alternativo. Eso quiere decir que si nos conformamos con un nivel de vida precario, tal vez podamos estirar los churupos para que nos lleguen a final del mes. Pero si aspiramos a una vida algo más holgada, nos la vamos a ver muy complicada. Nada nuevo bajo el sol, por otra parte.


Un tipo que al ser militar activo está violando la constitución al ejercer al mismo tiempo como diputado decide que María Corina Machado no es apta para ocupar una curul en la Asamblea Nacional. 


Si no aplicamos el 350, estamos desobedeciendo la constitución. ¿Cómo hacemos? Artículo 350 El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos.

Lo peor que le puede pasar a un país es que se acostumbre al horror.


Que nunca se olvide que todo este problemón comenzó por la soberbia de un régimen que no le dio respuesta oportuna a unos estudiantes que exigían mayor seguridad.


La cosa está tan apretada que ya comienza a haber escasez de lo único que se conseguía, Patria.


Esta situación me ha hecho aprender geografía. Ahora sé que hay un país que se llama Saint Kitts and Nevis, que tiene menos habitantes que Corozopando pero vota en la OEA y su voto cuenta tanto como el de cualquier nación con más de 100 millones de habitantes. El saber nos hará libres, dicen por allí. No estoy seguro, de momento el saber me da es arrechera.

Estamos montados sobre una dinámica endemoniada, nadie quiere ceder. De un lado está la indignación de un pueblo cansado por la inseguridad, el alto costo de la vida, la escasez y un largo etcétera. Del otro un régimen que no escatima en usar todo el poder del estado para sofocar las protestas. Me pregunto cuál será el punto de quiebre, y cuando llegará.

El presidente de un canal de televisión del estado se queja de que hayan puesto término a un programa chabacano, sexista y de baja calaña en un canal privado. El detalle: él era el animador del programilla. Winston, date tu puesto, si es que tienes alguno.

Tanto criticar al fascismo para terminar copiándole los métodos y la estética.

Estamos necesitando un escritor como Kundera, que documente con precisión las vicisitudes de estos tiempos, y que describa la ignominia de aquellos que aún sabiendo lo que sucede lo justifican y encima lo apoyan.

Qué vaina con el prurito de ser respetuosos. Hay momentos históricos que demandan acciones fuertes, estamos en uno de ellos.

A los que están implorando por una intervención militar, tengan en cuenta que tenemos una que lleva 15 años, y sigue tan campante.


En Venezuela se están cometiendo delitos de lesa humanidad. Hay decenas de videos que atestiguan cómo los militares agreden salvajemente a la población civil desarmada. Esos casos no quedarán impunes, véanse en el espejo de los gorilas del sur a quienes la justicia apresó cuando pensaron que ya todo estaba olvidado.


Señor Maduro: quisiera pedirle permiso, siempre y cuando no sea mucha molestia, para protestar mañana por su pésima política económica, por su genuflexión ante los hermanos Castro, por armar con equipamiento de guerra a los mentados colectivos, por no hacer nada para evitar la inseguridad. A la espera por su aprobación, quedo de ud, atentamente, Mirco Ferri.

Este es un gobierno formado por tirapiedras de profesión, que se apalancó en un golpe de estado para hacerse notar, y que cuando la gente le protesta se altera todo y la acusa de violenta y antidemocrática. Qué bolas tienen quienes lo defienden.

Venezuela es firme candidata para ser sede de los próximos juegos de infierno.

sábado, 22 de marzo de 2014

Y la OEA, ¿de qué se ríe?


La OEA se rie, se carcajea, a ella le parece comiquísimo el ingenio de los dictadores, califica de fina ironía la boutade que suelta quien dijo "con total transparecia, privada". Mientras tanto los cadáveres de decenas de venezolanos asesinados por la fuerza pública y por los paramilitares están descomponiéndose lentamente, a la par de la anteriormente conocida como República de Venezuela, hoy apenas un terreno, una plantación manejada a distancia por sus dueños antillanos a través de un capataz bigotón, de pocas luces y escaso talento, pero con las cualidades que les sirven: la obediencia ciega, la lealtad muda.

A la OEA no le importa que las fuerzas del orden público repriman manifestaciones de protesta de manera brutal y sin respetar los derechos humanos, utilizando cartuchos aliñados con balines de plomo, metras y tuercas, muchas veces a quemarropa. O con pistolas 9 mm. O con el empleo de la fuerza bruta, golpeando a una persona ya rendida con un casco. O con vehículos de guerra. O con gases lacrimógenos vencidos.

A la OEA no le importa que le hayan dado sendos golpes de estado a dos alcaldes electos por el pueblo, saltándose a la torera la constitución. No le importa que haya un poder electoral totalmente entregado al ejecutivo, o al legislativo, que en un solo día emite orden de captura, enjuicia y condena a un hombre, en un país en donde los procesos judiciales duran meses o años, si es que terminan. Salvo cuando haya necesidad polìtica de apresurarlos. Allí si es la mata de la eficiencia.

A la OEA no le importa que la constitución venezolana sea una masa de plastilina moldeable al gusto de los gobernantes de turno, quienes la manipulan a su conveniencia porque no tienen ningún contrapeso.

A la OEA no le importa que las fuerzas armadas del país respondan a una parcialidad política, algo taxativamente prohibido por la constitución.

La OEA se ríe, y no le importa para nada lo que sucede en en Venezuela. Ese no es su problema, mientras siga fluyendo el petreóleo regalado, todo está bien. Los problemitas internos no son de su incumbencia. Yo digo que está bien: cuando uno de chamo le tenía arrechera a otro, no le pedía permiso al director del colegio para entrarle a coñazos. Actuaba y ya. Y se atenía a las consecuencias, posteriormente. Si lo expulsaban, seguía su vida igual, no se acababa el mundo por ello.

viernes, 7 de marzo de 2014

"Candelita que se prenda..."




"Gobierno sólo para el pueblo al cual pertenezco". En situaciones normales esta afirmación no debería levantar mayores suspicacias, ya que se entendería que "pueblo" hace referencia a la población total del país. Pero estamos viviendo una situación que de normal no tiene nada, a menos que por lo que estamos atravesando se convierta en nuestra normalidad, en adelante.

¿Qué quiso decir Maduro, en realidad? Dados los antecedentes, no nos queda otro remedio que inferir lo siguiente: para él, "su" pueblo es aquella parte de la población que simpatiza con su propuesta política, o mejor dicho con la propuesta política de su antecesor y mentor, ya que él no ha hecho otra cosa que tratar de profundizar y radicalizar lo más posible esa posición. Y, por ende, quienes no pertenezcan a "su" pueblo, vienen siendo un estorbo, al que hay que reducir a la fuerza, obligar a la emigración, o simplemente silenciar. Con todo lo que implique ese verbo. El día anterior a los sucesos terribles de Los Ruices, el miércoles 5 de marzo, fecha aniversaria de la muerte de Chávez, Maduro le dio carta blanca a los colectivos para que arremetieran contra las barricadas. "Candelita que se prenda, candelita que me apagan" fue, palabras más palabras menos, el mandato. Y también fue lo que hicieron los colectivos, con el trágico saldo de dos personas fallecidas. Sin entrar a especular sobre dichas muertes (ya hay dos versiones: la oficial, que habla de francotiradores de "la derecha", y la recogida por reporteros que dice que murieron por "fuego amigo"), uno se pregunta qué hacen civiles sofocando una protesta. Para eso deberían estar las fuerzas del orden público. Pero hay demasiadas evidencias gráficas que sugieren que ambos grupos operan coordinadamente: no es normal que un civil accione un arma a pocos metros de unos Policías Nacionales sin que éstos últimos hagan algo por impedirlo, como se puede apreciar en la siguiente fotografía:



En algún momento Maduro exigió que se le reconociera como legítimo presidente, electo en unos comicios fuera de toda sospecha (según él, por supuesto). Ahora es él quien no quiere reconocer a sus adversarios políticos. Cuando hice una reflexión en Facebook al respecto de lo que significamos los que nos oponemos al gobierno, en estos términos: "La mitad del país no tiene un presidente, sino un enemigo que lo quiere ver sumiso, emigrado o eliminado" alguien me hizo ver que en realidad es mucho más que la mitad: es el tercio que históricamente ha votado en contra del chavismo más el tercio que regularmente se abstiene. Tal vez la proporción  no esté bien calculada, pero el punto es que un porcentaje altísimo de la población es percibida como enemiga por parte del régimen. Este escenario, no hace falta decirlo, es peligrosísimo y explosivo. Y los acontecimientos que están ocurriendo en el país desde hace casi un mes lo demuestran. Poner a pelear pueblo contra pueblo es criminal, sobre todo cuando una parte no dispone más que de consignas y voluntad para hacerle frente a las balas que posee la otra.

Esta locura debe detenerse. No es posible que en el afán de sofocar unas protestas, absolutamente justas de paso, se provoque una matanza entre compatriotas. Las cifras de esta crisis son alarmantes: una veintena de muertos, más de mil detenciones, más de 30 casos de maltratos físicos y psicológicos, son los siniestros números que la dimensionan.  Ahora, ¿quién le pone el cascabel al gato? De la comunidad internacional no se debe esperar nada: para ellos es un problema doméstico y como tal debe solucionarse, sin injerencia externa. Un diálogo entre las partes involucradas tampoco parece ser viable, las vías de comunicación están totalmente bloqueadas. La sociedad civil no tiene otro papel que el de proveer  las víctimas. El juego parece estar trancado, pero nadie quiere voltear las fichas remanentes y contar.  

domingo, 2 de marzo de 2014

La uña que puede poner a trastabillar al régimen


"Maldita me volaste mi uña que la tenía tan bonita”. Esto dice Marvinia Jiménez que le gritó la mujer Guardia Nacional que la agredió el lunes 24 de febrero durante las protestas que se escenificaron en La Isabelica, Valencia, en la estremecedora entrevista que le concedió al diario El Carabobeño y que fuera publicada el domingo 2 de marzo. El relato es desgarrador, y no hay razones para no creerle a Marvinia. En los múltiples videos y fotografías que corren por la red es patente la saña con la cual fue agredida por los GN, así que quedan pocas dudas sobre lo sucedido. 

Marvinia no es ninguna opositora opulenta: vive de su trabajo de costurera en una zona popular de Valencia. Además tiene una discapacidad motora. Nada de eso le importó a esos guardias nacionales, quienes al ver que los filmaba con su teléfono celular enloquecieron y arremetieron brutalmente contra ella, en una de las actuaciones más vergonzosas que hayamos visto jamás por parte de las fuerzas públicas. Es evidente que esa fuerza no está actuando para contener las protestas, sino para aplastarlas a como dé lugar. Suponemos que esa debe ser la orden impartida por los superiores, por aquello de la obediencia debida.

Este episodio pone al descubierto la siniestra complicidad entre los poderes públicos, y sirve para ejemplarizar lo que está ocurriendo hace mucho tiempo en el país: los militares actuando sin ningún apego a la legalidad, el poder judicial tapareándolos al imputar con cargos inverosímiles a la muchacha, y la defensoría del pueblo alcahueteando todo el proceso.  Es el botón que muestra la realidad, y desnuda la connivencia que existe entre poderes que según nuestra constitución deberían ser independientes. Como el caso de Marvinia hay muchísimos otros, pero este tiene la particularidad de haber sido documentado debidamente y sin la censura de las cadenas televisivas nacionales, lo que permite que a estas horas todo el mundo pueda haberlo visto. La imagen de la enorme mujer apoyando toda su humanidad sobre el frágil cuerpo de Marvinia, y después atizándole un salvaje golpe con su casco, es icónica, y una muestra de la brutalidad al servicio de un régimen que no tolera la disidencia. Una uña, un cascazo, un símbolo de una lucha que no quiere terminar todavía. Algo que pudiera ser el detonante de un cambio. Por último, vaya un mensaje a la Guardia Nacional que perdió una de sus garras en el incidente: las uñas vuelven a crecer, pero los crímenes de lesa humanidad no prescriben nunca. 

jueves, 27 de febrero de 2014

Elogio de la guarimba


Eh, no. De mí no saldrán elogios hacia ese ¿método? de ¿lucha?, que no es más que la masturbación mental de un individuo que está a buen resguardo en Miami y no debe haber quemado un caucho en su vida. Si me preguntan, la guarimba es la fantasía de una mente cobarde e irresponsable. Pero no vengo aquí a hacer juicios morales, más allá de los que expresé al principio. Me anima la intención de demostrar su ineficiencia en lograr el fin para la cual fue supuestamente diseñada, que no es otra cosa que provocar una crisis que logre un cambio en el gobierno.

Para que funcione, la guarimba debe tener dos cualidades fundamentales: extensión geográfica y larga duración. De nada sirve que en unas cuantas urbanizaciones de las principales ciudades del país se enciendan barricadas, si en el resto del país existe una relativa calma. Debe ser algo masivo y contundente.Y para que sea efectiva, debe durar un tiempo lo suficientemente largo para que logre erosionar las estructuras de poder, por cansancio. Eso amerita una logística rigurosa: se deben tener provisiones suficientes para resistir todo el tiempo que haga falta, se debe tener cubierto el auxilio inmediato a los vecinos de cada zona, se deben coordinar con los demás guarimberos rutas de escape en caso de alguna emergencia. Para hacerse bien necesita altos niveles de organización. No es sólo trancar la calle y ya, como quieren hacer ver. De la manera como se están haciendo solamente se logra molestar a los vecinos que no están de acuerdo con la medida; al poder no le hace mella.

Por otra parte, la guarimba no es realista: la mayoría de la gente en Venezuela vive de lo que produce cada día. Estoy pensando en las muchachas que limpian las casas, los obreros de la construcción, los taxistas, los porpuesteros, y un largo etcétera. Día que no trabajan, día que no comen. Y si no pueden desplazarse, no pueden trabajar. Tan sencillo como eso. A menos que en el diseño de la guarimba se le dé alguna respuesta a las personas que están en esa condición, no puede durar largo tiempo, y habrá sido inútil.

Esta es la segunda vez en la historia reciente de Venezuela que se apela a la guarimba, y parece que va camino a obtener los mismos resultados que la primera. Por mucho que el supuesto profeta diga que el régimen está tambaleándose, que a Maduro le queda una semana, todo parece indicar que poco a poco las aguas se están recogiendo. Veremos qué sucede después de este asueto carnestolendo perverso, que apuesta a la proverbial banalidad del venezolano. Tal vez me equivoque, y si es así seré el primero en reconocer mi error. Pero honestamente no creo que suceda.

lunes, 17 de febrero de 2014

Una chispa en la pradera


En su afán de exhibir fortaleza, el gobierno de Maduro se demuestra torpe e incompetente. Desde hace un par de semanas se está enfrentando a los estudiantes a todo lo largo del país. Esta escalada de protestas ha podido sofocarla de manera inteligente desde su inicio, dándole respuestas oportunas a quienes estaban demostrando genuina preocupación por un hecho puntual en una universidad de San Cristóbal. Ha podido dialogar, transar. Pero escogió tratar de sofocar la protesta, pensando que la cosa quedaría allí. Sucedieron los hechos que todos conocen, una reacción desproporcionada y agresiva. Detenciones de decenas de estudiantes, muertos, heridos, asfixiados, desaparecidos. La situación se le fue de las manos, a pesar de todos sus esfuerzos y apoyo de medios militares y paramilitares. Hoy los ojos del mundo se voltean hacia Venezuela, gracias a las agencias internacionales pero también al poder ciudadano que, haciendo un uso inteligente de la tecnología, no depende de los medios de comunicación tradicionales para rebotar hacia el exterior lo que está sucediendo en el país. El domingo 16 de febrero se dieron a conocer unos hechos espeluznantes, de un sadismo que espanta. Lo que revela el Foro Penal es de una gravedad sin precedentes; de demostrarse esas acusaciones, el gobierno es responsable de delitos de lesa humanidad. En el momento que escribo esto, hay comisiones de la policía política allanando de manera ilegal la sede de un partido político, Voluntad Popular, buscando a quien saben bien que no está allí, con la única finalidad de demostrar su poder. Tienen en jaque al centro comercial Plaza, en donde está situada su sede; informan que están lanzando bombas lacrimógenas dentro del centro, y la gente está atrapada en los comercios y oficinas. También comienza a escucharse de manifestaciones en Petare y Caricuao; por ahora son incipientes, pero no se puede predecir todavía cual será su evolución. Mientras tanto el movimiento estudiantil no cede en su intención de no abandonar las calles hasta tanto no se vean satisfechas sus peticiones, que no son otras que lograr la liberación de todos los estudiantes detenidos. Tienen a su favor la juventud, y la convicción de estar luchando por una causa justa, por lo que esto está lejos de detenerse. No quiero decir con ello que haya posibilidades de hacer caer al gobierno con las protestas estudiantiles; sin embargo, se le está incendiando el país por los cuatro costados. Y todo por no dar su brazo a torcer cuando tuvo la oportunidad.

jueves, 13 de febrero de 2014

Callejón sin salida



La oposición está entrampada. Tal vez sea su momento más oscuro desde 1998, cuando todo hacía suponer lo contrario: con la muerte de Chávez, el chavismo colapsaría eventualmente. Nada más alejado de la verdad: en estos momentos el régimen está más atornillado que nunca, gracias a la dependencia absoluta de los poderes públicos, supeditados a la presidencia.  A pesar de los continuos desaciertos del gobierno en casi todas las materias, desde la economía hasta la seguridad ciudadana, los líderes opositores no han sido capaces de capitalizar esas fallas a favor de su causa, y lucen erráticos y desperdigados, sin una agenda común y sólida.

El camino electoral parece lejano: las próximas elecciones son el año que viene, y con un CNE en manos del chavismo es muy poco lo que se puede hacer. Estoy convencido de que le arrebataron varias elecciones a la oposición, y no por trampas electrónicas, manipulación de las máquinas u otras teorías conspiranóicas que circulan elección tras elección, sino por una vía mucho más directa: la coacción, el voto asistido, los centros electorales fantasmas en donde no hay ni un solo voto nulo ni un solo voto para la oposición, centros en los cuales los testigos de los partidos opositores no entran.  Basta con revisar los mismos datos que publica el CNE en su página web para constatar esta situación. Así que, a menos que la victoria de la oposición sea contundente, el oficialismo tiene margen de acción para voltear los resultados, lo que les permitirá ganar todas las elecciones en las que  participen.

¿Qué queda, entonces? La  #salida, que pareciera un fast track para obligar el cese de funciones del régimen, es una fantasía improbable. Tenemos 12 años marchando y obteniendo los mismos resultados. Y al régimen parece habérsele acabado la paciencia, y no está dispuesto a dejarse embochinchar al país. Para evitar eso tiene a los grupos paramilitares, bien armados y dispuestos a todo. Ayer murieron 3 personas, dos estudiantes y un miembro de uno de los colectivos, y el mensaje está claro: habrá plomo para quienes protesten, y criminalización instantánea para quienes fomenten, apoyen o conduzcan las marchas. Ya se emitió la orden de captura para Leopoldo López, cosa que estaba en el ambiente desde un principio. Volviendo a la #salida, hay tres maneras constitucionales para acabar anticipadamente con un período presidencial, que yo sepa: por renuncia del mandatario, por fallecimiento del mismo, o por referéndum revocatorio. Ninguna de las tres parece viable en estos momentos.

Creo que el chavismo va a seguir en el poder por mucho tiempo más. No veo en el horizonte cercano nada que lo haga trastabillar, salvo su propia torpeza. Pero han demostrado saber cómo caer de pie, y hasta ahora les ha funcionado. Mientras su propia gente acepte el estado de cosas que imperan en el país, los que están del otro lado de la acera verán cerrarse cada día más puertas, coartandose más libertades, estrechándose más el cerco totalitario.


A menos que el gran árbitro decida lo contrario. Pero creo que eso no le conviene a nadie.