sábado, 22 de noviembre de 2014

Caracas subterránea

La subterránea Caracas
que te estruja y te amasa
como si no fueras gente
sino masa de hallacas.

Tomar metro es una aventura
que no se sabe en qué va a parar:
puede ahondar tu urbana cultura
o dejarte sin el celular.

El subterráneo es una licuadora,
una máquina de moler a la gente.
entras como una seductora
pero sales como una indigente.

Cuando abordes el vagón
conocerás el calor humano
pero mosca con ese won
que trata de meterte mano.

Puede ser que pretenda
prodigarte una caricia
o quitarte esa prenda
que despierta su codicia.

Si corres con suerte 
raudo y ligero viajarás
pero eso ocurre casi nunca,
algún domingo, quizás.

El resto de los días
tienes que conformarte
con la velocidad 
que tengan a bien darte.

Pero dentro de todo,
el metro es algo especial;
te das cuenta cuando usas
el transporte superficial.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Exactamente igual a los perros



Hay una crónica de Dylan Thomas, inserta en su libro "Retrato del artista cachorro", que se llama así. La anécdota trata sobre un juez que debe dilucidar la paternidad de un niño, y en la interpelación a las parejas involucradas se entera que habían tenido sexo entre los cuatro. El juez comenta su decisión con la frase que encabeza este post.

Ayer me acordé de esa frase, pero no por un tema parecido. Aprovechamos el sábado para hacer una diligencia en el Centro Comercial Chacaíto. Después de una larga espera en procura de que se desocupara un puesto en el estacionamiento superior, por fin pudimos pararnos frente al Central Madeirense. Hicimos lo que teníamos que hacer, vimos las colas de gente esperando que abrieran un outlet de zapatos deportivos (¿será que los obligaron a vender a precios justos?) pagamos la nueva tarifa del estacionamiento, y al regresarnos, noté que en capó del carro habían dejado un pliego de ofertas del automercado, rasgado, como si el vehículo fuera una papelera. Tomé el papel, lo fui a botar, y cuando regresé vi que una criatura, de unos 3 años aproximadamente, pantalones en las rodillas, estaba orinando con evidente placer el caucho delantero izquierdo, bajo la mirada indolente de su madre. Le recriminé el hecho, y fue como hablarle al aire. La mamá ni siquiera volteó a mirarme, ni esbozó un intento de excusa. El pobre niño, por supuesto, no tuvo la culpa; cuando la naturaleza llama lo más natural es atenderla. Exactamente igual a los perros.

sábado, 15 de noviembre de 2014

El cuento de la semana


Hay que ver cuán farsante
resultaste, Nicolás,
que hasta tu gente se pregunta
cuándo es que por fin te vas.
Es que no hay derecho, chico,
que te pretendas ufanar
del mayor salario mínimo
de todo el mundo mundial.
Según tus cuentas de pulpero
la gente asalariada
gana tremendo realero
y es muy adinerada.
Pero la realidad es otra,
y no la puedes ocultar:
el pueblo hace maromas
a la hora de pagar.
Los aguinaldos tradicionales
tal vez alcanzarán
para un par de zapatos,
una correa, y harina pan.
Las hallacas consistirán
en un poco de masa
envuelta en una hoja
embadurnada de grasa.
Adiós al pan de jamón,
para ello no hay atmósfera
parece que desde un avión
lo vieron en la estratósfera.
¿Y el niño Jesús de este año
como se irá a resolver?
a punta de tarjetazos
ya no se va a poder.
Esas bichas ya no aguantan
otra raspada más,
así que entonces dime:
¿cómo hacemos, Nicolás?

domingo, 9 de noviembre de 2014

L'avvelenata


Esta canción la escuché hace relativamente poco, y me llamó la atención por la irreverencia del autor. Después indagué un poco más y descubrí que fue escrita en 1976, en plena época del boom de los cantautores italianos, por lo general de izquierda, comprometidos con "la causa". Guccini en este texto se deslastra de ellos, y hace una hermosa declaración de principios. El arte no puede estar al servicio de ninguna ideología, porque deviene en caricatura. Me di el gustazo de traducirla; hay ciertos términos que solamente se entienden en la realidad italiana de ese momento pero el sentido general creo que se capta. La tropicalicé en cuanto a ciertos términos coloquiales.
L'avvelenata (la envenenada)
Ma se io avessi previsto tutto questo,
dati causa e pretesto, le attuali conclusioni
credete che per questi quattro soldi,
questa gloria da stronzi, avrei scritto canzoni?
Y si yo hubiera previsto todo esto,
dados causa y pretexto, las actuales conclusiones
¿creen que por estas cuatro lochas,
esta gloria de güevones, hubiese escrito canciones?

Vabbè lo ammetto che mi son sbagliato
E accetto il Crucifige e così sia.
Chiedo tempo, son della razza mia, per quanto grande sia,
il primo che ha studiato.
Mio padre in fondo aveva anche ragione
a dir che la pensione è davvero importante.
Mia madre non aveva poi sbagliato
a dir che un laureato conta più di un cantante.
Tá bien, admito que me he equivocado
y acepto la crucifixión y así sea.
Pido taima, soy de la raza mía, por grande que sea,
el primero en haber estudiado.
Mi padre en el fondo tenía también razón
al decir que la pensión es de verdad importante.
Mi madre no estaba tan equivocada
cuando decía que un graduado cuenta más que un cantante.

Giovane ingenuo io ho perso la testa
sian stati i libri o il mio provincialismo
e un cazzo in culo e accuse di arrivismo
dubbi di qualunquismo son quello che mi resta.
Joven ingenuo yo perdí la cabeza
hayan sido los libros o mi provincianismo
y un güevo en el culo y acusaciones de arribismo
dudas de indiferencia son las que me quedan.

Voi critici, voi personaggi austeri,
militanti severi chiedo scusa a vossia
però non ho mai detto che a canzoni
si fan rivoluzioni, si possa far poesia.
Ustedes criticos, ustedes personajes austeros,
militantes severos pido perdón a usías
pero nunca dije que con canciones
se hacen revoluciones, se pueda hacer poesía

Io canto quando posso, come posso
quando ne ho voglia senza applausi o fischi
vendere o no non passa tra i miei rischi
non comprate i miei dischi e sputatemi addosso.
Yo canto cuando puedo, como puedo
cuando tengo ganas sin aplausos ni pitas
vender o no no pasa entre mis riesgos
no compren mis discos y escúpanme encima.

Secondo voi ma a me cosa mi frega
di assumermi la bega di star quassù a cantare.
Godo molto di più nell’ubriacarmi
oppure a masturbarmi o, al limite, a scopare.
Según ustedes a mí que me importa
de asumir la brega de estar aquí cantando
gozo más emborrachándome,
masturbándome, o al límite, tirando.

Se son d’umore nero allora scrivo
frugando dentro alle nostre miserie
di solito ho da far cose più serie
costruir su macerie o mantenermi vivo.
Si estoy de mal humor entonces escribo
hurgando dentro nuestras miserias
por lo general debo hacer cosas más serias,
construir sobre escombros o mantenerme vivo.

Io tutti, io niente, io stronzo, io ubriacone
io poeta, io buffone, io anarchico, io fascista
io ricco, io senza soldi, io radicale, io diverso ed io uguale
negro, ebreo, comunista!
Yo todos, yo nada, yo güevón, yo borracho
yo poeta, yo bufón, yo anárquico, yo fascista
yo rico, yo sin plata, yo radical, yo diferente y yo igual
¡negro, judío, comunista!

Io frocio, io perché canto so imbarcare
io falso, io vero, io genio, io cretino
io solo qui alle quattro del mattino
l’angoscia e un po’ di vino, voglia di bestemmiare.
Yo marico, yo porque canto sé embarcar
yo falso, yo verdadero, yo genio, yo cretino
yo aquí solo a las cuatro de la mañana
la angustia y un poco de vino, ganas de blasfemar.



Secondo voi ma chi me lo fa fare
di stare ad ascoltare chiunque ha un tiramento.
Ovvio il medico dice: "Sei depresso",
neppure dentro al cesso possiedo un mio momento.
Según ustedes quien me lo hace hacer
de ponerme a escuchar a cualquiera que tenga un tiramento.
Obvio el médico dice «están deprimido»
nisiquiera en el cagadero poseo un momento mío.


Ed io che ho sempre detto che era un gioco
sapere usare o no di un certo metro.
Compagni il gioco si fa teso e tetro
comprate il mio didietro, io lo vendo per poco.

Y yo que siempre dije que era un juego
saber emplear o no cierto metro.
Compañeros, el juego se vuelve tenso y tétrico
compren mi trasero, yo lo vendo barato.


Colleghi cantautori, eletta schiera
che si vende la sera per un po’ di milioni.
Voi che siete capaci fate bene
ad aver le tasche piene e non solo i coglioni.

Colegas cantautores, grupo elegido
que se vende en la noche por unos millones.
Ustedes que son capaces hagan bien
a tener los bolsillos llenos, no sólo los cojones.


Che cosa posso dirvi? Andate e fate.
Tanto ci sarà sempre, lo sapete,
un musico fallito, un pio, un teorete,
un Bertoncelli, un prete a sparar cazzate.

¿Qué puedo decirles? Vayan y hagan.
Total habrá siempre, lo saben,
un músico quebrado, un pío, un teoreta,
un Bertoncelli, un cura a soltar pendejadas.


Ma se io avessi previsto tutto questo
dati causa e pretesto, forse farei lo stesso.
Mi piace far canzoni e bere vino
mi piace far casino e poi son nato fesso.

Pero si yo hubiese previsto todo esto
dados causa y pretexto, tal vez haría lo mismo.
Me gusta hacer canciones y tomar vino
me gusta armar peo y al final nací pendejo.


E quindi vado avanti e non mi svesto
dei panni che son solito portare
ho tante cose ancora da raccontare, per chi vuole ascoltare,
e a culo tutto il resto!

Y por lo tanto avanzo y no me desnudo
de los trapos que suelo usar,
¡tengo tantas cosas todavia por contar a quien las quiera escuchar,
y al carajo todos los demás!

sábado, 8 de noviembre de 2014

Del escritorio del Grinch

Llega ese momento del año
en el que hay que sentir alegría
la gente parece rebaño
preso de alguna brujería.

El infame repique gaitero
se vuelve himno recurrente
y a mí que soy rockero
me parece más bien repelente.

Lo único que encuentro pasable
es la oferta gastronómica
pero ni eso será viable
por la crisis económica.

¿Las hallacas cómo se harán?
Por ahora eso es un misterio
pero seguro que se inventarán
para ello un ministerio.

Ministerio de la Navidad,
Misión Niño Jesús,
el último que se vaya
por favor que apague la luz.

domingo, 2 de noviembre de 2014

Maduro en pico'e zamuro

Parece ser que Maduro
le tiene miedo a la noche
de lo que estoy muy seguro
es de que el tipo es un toche.

Ahora pide cambiar
eso que mientan huso horario
porque a su parecer
el pueblo se trasnocha a diario.

Pero cómo, piensa uno,
¡si eso lo impuso el gigante!
¿Será que el inoportuno
retará al comandante?

Ya no haya qué inventar
para distraer a la gente;
está comenzando a notar
que ya nadie le pela el diente.

Su escasa popularidad
se halla en pico'e zamuro
por eso digo que el mundo
se le puso chiquito a Maduro.

Glosa de los colectivos

Al hamponato oficial
le salió competencia
los colectivos del mal
no le tienen paciencia.

Esas bandas armadas
con pistola y puñal
desafían terciadas
al hamponato oficial.

Asombra y cuesta entender
cómo lograron influencia
lo cierto es que al poder
le salió competencia.

Se dicen satanizados,
que son un hecho social,
pero ya están bautizados
los colectivos del mal.

Esos azotes urbanos
amenazan con violencia
a los ministros hermanos
no le tienen paciencia.

Tonta glosa de las colas




En el país de las colas
no se consigue alimento;
para lograr el sustento
tenemos que echarle bolas.


Se nos pasa el tiempo
y gastamos la suela e las cholas
procurando encontrar bastimento
en el país de las colas.

Y causa enorme extrañeza
que el pueblo luzca contento;
además de la enorme pobreza
no se consigue alimento.

La gente se forma ordenada
cual si fuera regimiento
y no osa decir es nada
para lograr el sustento.

Mientras los enchufados
toman güisky con cola
nosotros los asalariados
tenemos que echarle bolas.


Oda al Mum Bolita


Sin ti la vida sería más ingrata
olores intensos si el cuerpo se agita
violines impropios para una serenata
por eso te aclamo, oh mum bolita.
¿Cómo afrontar la calle inclemente
sin haberse previamente untado
en la axila con gesto urgente
ese desodorante rosado?
Antes te tenían idea,
te consideraban ordinario,
pero con esta carestía
todos te usan a diario.
Señora, hágame caso,
por favor no lo tome a mal:
si no le gusta el lavanda,
coño, ¡échese el floral!

domingo, 19 de octubre de 2014

La muerte del árbol



Desde que el anciano había perdido las escasas fuerzas que le quedaban, y ya no podía moverse por sí mismo, la salida diaria al balconcito era su única diversión, su momento luminoso del día. Gracias a ello podía abstraerse de su incapacidad y de la opresión del cuarto al que estaba confinado, mal iluminado y deprimente. Esperaba con ansias el momento en el cual su hija, la única persona de la familia que le quedaba, lo iba a buscar a su habitación, lo ayudaba a subir a la silla de ruedas y lo llevaba a su sitio de recreo. Una vez instalado, saludaba mentalmente a su amigo, el gran árbol que dominaba el paisaje que tenía en frente. Las dos horas que pasaba allí se le iban volando, observando la vida que se gestaba en torno al gigante vegetal. Multitud de pajaritos anidaban en él, y no era extraño ver corretear por sus ramas las ardillas. El árbol era un microcosmos, y él era observador privilegiado de las escenas que se suscitaban en su tupido follaje.

La hija, en cambio, no estaba para nada contenta con el árbol. Se quejaba siempre del enorme trabajo que le daba por la caída de las hojas en el jardín, que debía barrer con frecuencia en esos días, cuando comenzaba a entrar el otoño. Tampoco veía con agrado la fauna que atraía, ya que era temerosa de las enfermedades que - decía - transmitían esos animalejos. El padre la veía con tristeza, pero no podía hacer nada al respecto ya que ella era de carácter fuerte y no admitía que la contrariaran. Así que para mantener la convivencia en paz, y también por gratitud, no comentaba nada cuando ella, después de regresar de barrer el patio, hablaba pestes de la mata. "Hay que hacer algo al respecto. Esto no se aguanta". El anciano se mordía la lengua, aunque moría por decirle lo importante que era el árbol en ese momento de su vida.

Un día la hija salió temprano sin decirle a donde iba. Al par de horas llegó furiosa. "¡Estos ineptos del ayuntamiento! Ahora resulta que no puedo mandar a cortar al árbol de porquería este. Claro, como no es a ellos a quienes le fastidia la vida... Pero algo voy a hacer, esto no se queda así". El viejo hombre se preocupó al principio, pero luego pensó que eran cosas del momento y que se le pasaría la furia en cualquier momento.

Sin embargo, cuando parecía que todo había quedado atrás, ocurrió el incidente que terminó de enfurecer a la mujer. Una mañana, muy temprano, se escuchó un estruendo.El anciano se despertó sobresaltado por el ruido, y sin saber qué había podido producirlo, aguardó. No tuvo que esperar mucho: casi de inmediato escuchó la voz destemplada de su hija, gritando como una posesa. Luego supo lo ocurrido: del árbol se había desprendido una rama, y cayó justo encima del automóvil, dañándole el techo. Ese fue el punto de quiebre. Cuando se le pasó un poco la ira, se sentó frente al computador y comenzó a investigar. Aunque no le dijo nada al padre, el intuyó enseguida lo que estaba buscando, y sintió que el corazón se le encogía.

Esa tarde la hija tardó más de lo acostumbrado en recogerlo del balcón. Ya estaba anocheciendo, y en la penumbra pudo entrever una silueta transportando algo que parecía una enorme olla humeante, y a continuación volcar su contenido en la base del árbol. Una nube de vapor salió de inmediato de la tierra, que comenzaba a helarse por la cercanía del invierno. Al rato la hija subió al balconcito, y sin comentar más nada lo regresó a la habitación. Esa noche el señor no quiso cenar, y se le dificultó conciliar el sueño.

Al día siguiente, cuando lo llevaron al balconcito, pudo corroborar sus sospechas. El árbol,confundido por el calor que sintió en sus raíces, se abrió a lo que supuso primavera y sucumbió al frío invernal. Había perdido por completo las hojas que le quedaban, y lucía seco, árido. Ya los pájaros habían emigrado hacia otras plantas, en procura de cobijo, así como las ardillas. El hombre reprimió una lágrima, y le pidió a su hija que lo regresara a su cuarto. Más nunca volvió a salir al balcón.