miércoles, 30 de marzo de 2011

lunes, 28 de marzo de 2011

Tortilla de calabacines



Una buena alternativa a la tortilla de papas, más ligera pero con mucho sabor, es esta tortilla de calabacines. El secreto para que la tortilla quede bien es tener un buen sartén antiadherente, que en la medida de lo posible se utilice solamente para cocinar huevos. Aquí va la receta:

Ingredientes, para 4 personas:
  • 2 calabacines medianos
  • 1 cebolla 
  • 8 huevos
  • sal
  • aceite
Preparación:
  1. Cortar en rodajas los calabacines.
  2. Ponerlos a deshidratar (se puede hacer de la manera tradicional, colocándolos en un colador y rociándolos con sal, o utilizando el microondas, unos 6 minutos).
  3. Cortar la cebolla en ruedas.
  4. Colocar en un sartén una pequeña cantidad de aceite, y agregar las cebollas. Dejarlas caramelizar (esto es, cocinarlas a fuego bajo hasta que doren: de esta manera el azúcar que contienen se carameliza y toman un sabor dulzón sumamente agradable).
  5. Agregar los calabaciones (bien escurridos) a las cebollas. Salar, subir el fuego y dejar sofreir un rato.
  6. Mientras tanto, batir los huevos hasta que la clara y la yema estén bien integradas, pero tratando de que no espumen demasiado. Salar discretamente los huevos.
  7. Cuando los calabacines hayan agarrado color, eliminar el exceso de aceite y volcar los ingredientes salteados sobre los huevos batidos, procurando integrarlos homogeneamente.
  8. Regresar al sartén la mezcla lograda en el paso anterior. A fuego medio y semitapado, tomará de 8 a 10 minutos para que esté cocida.
  9. Dar vuelta a la tortilla. Este es el paso más riesgoso, ya que de él depende que se vea apetitosa. Un truco es utilizar un plato de diámetro ligeramente superior al sartén como apoyo para voltear la tortilla.
  10. Cocinar un par de minutos más para que dore la parte inferior.

Por supuesto que se puede utilizar la misma receta variando el vegetal; se pueden emplear bróccoli o champiñones, por ejemplo. 

sábado, 26 de marzo de 2011

Escribir en estos tiempos


Si hay algo que puede definir los últimos 20 años, en términos de entretenimiento, es la diversión extrema. A todo nivel: en los deportes, en la música, en la televisión, en el cine. Lo que manda es la velocidad y sobre todo lo visual: por ejemplo la música ya no se escucha, sino que se ve (el principal medio de difusión musical son los videoclips, hace rato que la radio dejó de ser referente). Y así con todas las demás ramas del entretenimiento. Tomemos el cine: las películas tienen un ritmo endemoniado, se construyen a fuerza de "flash back" y "flash forward", y para mantenerles el paso el espectador no puede parpadear ni un par de segundos. Y no me refiero exclusivamente a las típicas producciones holliwoodenses de acción, también el cine con ciertas pretensiones tiende a ser más complicado de lo necesario.

¿En donde quedamos entonces los que queremos escribir a la vieja usanza, contando historias bien hiladas, con un principio y un fin reconocible, con personajes bien definidos? Y sobre todo, ¿encontraremos lectores que prefieran tomar un libro, o abrir una página web, o utilizar un e-book, a la facilidad de absorber la adrenalina visual que le brindan las imágenes?

Escribir en estos tiempos es una labor ardua y quijotesca, un ejercicio de atocomplacencia con pocas posibilidades de llegar a gran público, salvo para los autores consagrados o los muy bien apadrinados. Sin embargo hay una cantera de escritores jóvenes que persisten en el intento, y pujan por lograr su espacio. Afortunadamente existen medios alternativos, principalmente en la web, en donde poder exhibir la propia producción literaria; portales dedicados a la literatura, mantenidos con esfuerzo y dedicación, en los cuales, hurgando un poco, se pueden descubrir cosas interesantes. Los invito a explorar esos portales,o puertas hacia la nueva literatura en tiempos cibernéticos.

viernes, 25 de marzo de 2011

De cerca, de lejos.

Fotografías desde diversos puntos de vista... Tip: al hacer click sobre cualquier imagen del blog, la misma se abrirá en una pantalla aparte y podrá ser ampliada.








¿Demencia?

Les presento mi primer intento de escribir algo parecido a un relato. Data del año 1996, y versa sobre un personaje real, un individuo cuyo balcón se apreciaba desde la ventana del cuarto en el que yo tenía montada mi oficina, y que presentaba un comportamiento algo extraño. 

¿DEMENCIA?

Me asomo a la ventana y lo veo. Ahí está. Hoy, con la camisa a cuadros (¡la camisa a cuadros otra vez!), asomándose fugazmente, quizás viéndome verlo. Ahora sigue con su extraño ritual: se pasa las manos sobre la cabeza, gesticula exageradamente, toma su inseparable paño y se lo pasa por todo el cuerpo. Aún no he podido entender cuanto tiene de loco y cuanto de cuerdo. A veces, pienso que está riéndose de mí, que su accionar tiene la única finalidad de hacerme conjeturar el motivo de su comportamiento. Pero no. No puede ser. A menos que el de la mente extraviada sea yo, y todos los que contemplamos su cotidiano espectáculo.

Pienso que todos tenemos algo de voyeuristas, aunque tal vez lo hago para justificarme. Lo cierto es que mi vecino de enfrente ha logrado desafiar mi imaginación, ya que todos los días me asomo a verlo, siendo rara la vez que me defraude su actuación. Pasó una vez que el vecino desapareció por algunos días, y entonces pensé que se lo habían llevado. Puedo decir que llegué a extrañarlo. Pero al poco tiempo apareció, con su misma desconcertante actitud.

 Muchas dudas me embargan: ¿de que vive?, ¿quien cuida de él?, pero lo cierto es que el vecino vive únicamente acompañado por sus alucinaciones, o por lo menos eso parece. 

Quizás algún día logre descubrir el misterio que rodea a mi extraño personaje. Por ahora, deberé contentarme con imaginar su vida, y con observar, cual mirón, sus extrañas evoluciones.

jueves, 24 de marzo de 2011

Construyendo laberintos

Esta mini-crónica se me ocurrió en una época en que los tiroteos empezaban a ser frecuentes en la ciudad (cosa que lamentablemente no ha cesado). Se lo dediqué a Jorge Gómez, apasionado lector de Bórges y editor de Letralia, el portal dedicado a la literatura nóvel latinoamericana, que ya va por sus 15 años de labor ininterrumpida.



CONSTRUYENDO LABERINTOS

A Jorge Gómez Jiménez,
tocayo de Borges
e inmerso en el laberinto de las palabras.


Uno de los temas mas abordados por Borges, casi pudiera decir que su ‘leit motiv’, es el laberinto. En su cuento ‘El jardín de senderos que se bifurcan’ propone un laberinto infinito, que se desarrolla en el interior de un libro. Una noche reciente, acabando de releer el cuento en cuestión, me acosté algo inquieto. Tal vez el calor, tal vez demasiado café, posiblemente intrigado por el significado del cuento, no pude conciliar el sueño. Puse mi mente en automático, a divagar, tratando así de burlar el insomnio. Casi fatalmente, llegué al tema predilecto de Borges.  Un laberinto infinito. ¿Como crearlo? Debe ser imposible.

De repente, un disparo aislado en el silencio de la noche me proporcionó la clave: ya tenía mi laberinto resuelto. El método es sumamente sencillo: como punto de entrada al laberinto se escoge el sitio en donde se produce ese primer disparo. El resto es descontado: se espera la repetición del hecho, y se traza una línea imaginaria entre ambos puntos. El procedimiento se repite para todas las ocurrencias de ese evento, es decir, un disparo aislado. Tendremos de esa manera un laberinto infinito, que sabemos donde empieza pero no donde termina. Este método tiene, no obstante, una debilidad: el laberinto podrá dejar de ser eterno para una persona cuando el disparo aislado en la noche, la consiga en su trayectoria.

A partir del momento en que maquiné mi laberinto infinito, no he tenido mucha paz. No puedo evitar sentir un estremecimiento al escuchar esos balazos que de vez en cuando se escuchan, partiendo la noche.

Mirco Ferri, cronista cotidiano caraqueño: mini-bio por José Mercader

Nunca habían escrito una biografía sobre mí, y debo decir que es una sensación curiosa: se descubren algunas cosas, se ratifican otras, y en definitiva se siente bien. Mi buen cuñado y mejor amigo José Víctor Mercader Albert, Jose para los panas, me sorprendió esta mañana con el escrito que viene a continuación. Jose, quien es la persona más culta, irreverente y sincera que conozco, a la vez me conoce lo suficiente como para poder hacer una reseña de mi vida. Una sola cosa tengo que objetar: tal vez esté escrito demasiado a través del filtro del afecto, y algunos adjetivos pueden ser algo exagerados. Debo decir que titubeé un rato antes de publicar este escrito, ya que siento que pudiera reflejar cierto narcisismo de mi parte; sin embargo estoy seguro de que fue redactado honestamente y sin ánimos de halagarme en demasía, por lo que me decidí a hacerlo público.

Mirco Ferri, cronista cotidiano caraqueño

(A modo de mini biografía)

Hay momentos en la vida que se nos presenta un escritor que nos hace cuestionar nuestras verdades en la vida, …pero este no es el caso de nuestro cronista Mirco, que mas bien nos hace confrontarnos con nuestra cotidianidad, con un enfoque irónico trágico; con Mirco, el vaso no está medio lleno, ni medio vacío, ...simplemente, le interesa el vaso en sí.

Conocí a Mirco de muy joven, cuando su timidez le hacía hervir sus neuronas con las historias que al fin se atreve a plasmar, un chamo sumamente culto y melómano, pero siempre intrigante y reservado. Mirco es por un lado ese típico hijo de inmigrantes italianos, pero con la particularidad, y esto es curioso, de desarrollar un sentimiento venezolano superlativo. En esa época, la diferencia de edad entre nosotros, yo de 21 y el de 16, sería una brecha, pero al contrario, su agudeza mental, su conversa interesante, y nuestro gusto compartido por un buen juego de palabras, nos hizo como hermanos, en aquel tiempo yo fungía como el mayor, pero en eso Mirco me ha superado hoy día, y se ha crecido ante mis ojos.

Siendo Mirco más bien un humanista, sin embargo, escogió una carrera muy tecnológica, pero eso se explica por lo contradictorio que es este personaje, al cual uno no sabe a qué atenerse a veces. Mirco nos observa a veces con esos ojos claros pero impenetrables, y cual pantera, nos asombra con una aptitud inesperada, ..así que no puedo asegurar que conozco al señor en cuestión, pero si les aseguro que tengo más datos que nadie para poder tratar de definirlo.

Para los que les gusten las etiquetas, podrían adosarle al Sr Ferri, las de buen padre, constante y fiel esposo, gran amigo, poco religioso, trabajador, gran bebedor, excelente conversador, y un aprendiz de chef dedicado. Pero las etiquetas no hacen al hombre detrás de los anteojos, yo al menos no lo veo así. Prefiero decir que, el Sr Ferri, es la persona que quisiera ser cuando crezca algún día, y reconocer la paciencia infinita que tiene con su servidor.

Pero volvamos a lo que nos trajo aquí, ¿Por qué deben leer sus escritos?

Pues, aparte de la forma, que está bien construida, los relatos de Mirco se dirían que pasan a ser un nuevo género que llamaría Cuentos Sorpresa. Te lees el titulo, y crees saber por dónde vienen los tiros, pero, estas pelao. Sus desenlaces son de lo más anti sui generis, e incluso cuando crees conocerlo, y esperas lo inesperado, es cuando te vuelve a sorprender.

El entorno de sus escritos es una aparente cotidianidad, pero casi kafkiana, autor que por cierto es de sus preferidos. Dicen que uno debe escribir de sus experiencias propias, pero considero que Ferri escribe lo que en su mente sucedió como una realidad, y nos la muestra con su particular crudeza. No se engañen con títulos como Dos horas y media en el Banco, que suena como si nada pudiera suceder como no sea un total aburrimiento, …hasta que se pongan los anteojos del autor y vean otra realidad.

En fin, no me lean a mí, procedamos a leer a este caraqueño, del Recreo, ItaloCriollo, y singular cronista cotidiano.

Jose Mercader A.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Trabajo en progreso

Hay días en los que realmente no provoca hacer nada, o más bien en los que nada de lo que se debe hacer provoca hacerlo. Pudiera parecer lo mismo, pero hay una sutileza que diferencia ambas afirmaciones. Como sea, hoy es uno de esos días. El trabajo sin hacer se acumula, mientras que el realizado se mantiene estático. La mente divaga y el reloz avanza lenta, muy lentamente. Se toman unos papeles del escritorio, se introducen unos datos en la computadora, se revisa el correo electrónico, pero en el fondo no se efectúa ninguna tarea pendiente. Algo lo impide, una voz en el interior clama por un cambio. Una voz rebelde que recuerda los sueños de la juventud, los temas irresueltos, la verdadera vocación. Sin embargo eventualmente esa voz se acalla, opacada por otra voz más fuerte e imponente: la voz de la responsabilidad. Uno debe pagar las cuentas, las matrículas estudiantiles, los carros, y debe darle de comer a las personas que dependen de él. La voz rebelde se acalla, pero sigue murmurando, muy bajito pero no totalmente imperceptible. Algún día.

lunes, 21 de marzo de 2011

Cosas diferentes para asar a la parrilla

Generalmente, cuando hacemos parrilla nos limitamos al consabido trozo de carne, ya sea punta trasera, solomo, pollo de res, etc,  y a los embutidos tales como chorizos y morcillas; algunas veces incluimos menudencias como chinchurrias, riñones y otras vísceras. Sin embargo la parrilla nos brinda una excelente y divertida manera para cocinar toda clase de platos, desde entradas hasta postres. Precisamente les voy a presentar dos propuestas, una para abrir y otra para cerrar la comida.

Pinchos de pollo y manzana



Ingredientes: 
  • 1 pechuga de pollo cortada en tiras finas
  • 1 manzana cortada en cubos
  • Aceite de oliva
  • ají picante en polvo
  • Vinagre balsámico
  • Sal
Preparación:
  1. Marinar el pollo en una mezcla de aceite de oliva, vinagre balsámico, ají y sal, durante unas 4 horas.
  2. Ensamblar los pinchos altenando pollo y manzana (la idea es la siguiente: se ensarta un extremo de la tira en el pincho, se coloca un trozo de manzana, se ensarta otra vez el pollo y así se sigue hasta terminar)
  3. Cocinar en la parrilla a fuego no muy alto, volteando de vez en cuando los pinchos; como el pollo estará picado fino, se debe cocinar rápidamente.
La combinación de sabores dulce, picante y ácido es bastante interesante y hace que sea un buen abreboca.

Cambures con chocolate





Ingredientes:
  • 1 cambur p/comensal
  • Chocolate de leche o amargo, al gusto.
Preparación:
  1. Abrir una ranura longitudinal en cada cambur, procurando que sea profunda pero que no atraviese la fruta.
  2. Colocar trozos de chocolate en la ranura.
  3. Cocinar hasta que se derrita el chocolate (unos 15 minutos con las brasas bastante bajas).




miércoles, 16 de marzo de 2011

Mi arroz con pollo


Uno de los platos con los que he obtenido mayores satisfacciones últimamente es una versión del arroz con pollo, que combina la técnica de la paella con algunos ingredientes no comunes, como lo son los garbanzos y las papas. Aquí comparto la receta:

Raciones: de 4 a 6, con la previsión para Pola.

Ingredientes:

  • un pollo grande, troceado en pedazos pequeños
  • 1 papa mediana p/comensal cortada en rodajas más bien finas
  • 1 cebolla grandecita finamente troceada
  • 1 pimentón rojo cortado en tiras
  • 2 tomates perita bien maduros cortados en cubos
  • 300 grs. de garbanzos cocidos
  • 2 tazas de arroz (a mí me está funcionando muy bien el arroz dorado Mary)
  • 4 tazas y media de agua
  • sal
  • pimienta
  • especias de su gusto (generalmente uso pimentón español, sin abusar)
  • colorante amarillo
  • Aceite de oliva.
Preparación:
  1. En una paellera, o en su defecto en una olla de buen diámetro, colocar aceite de oliva suficiente para recubrir toda la superficie. Nota: otra opción es usar sartén eléctrico.
  2. Cuando el aceite esté caliente, cuidando que no llegue a quemar, salar ligeramente y saltear las rodajas de papa hasta que el borde empiece a ponerse marrón claro. Retirar las papas y reservarlas, tratando de escurrir el aceite.
  3. Sofreir el pollo, salpimentándolo ligeramente. Cuando haya agarrado color, retirarlo y reservarlo.
  4. Salar ligeramente y sofreir los aliños. En este momento se pueden incorporar las especias escogidas. 
  5. Incorporar el pollo y las papas al sofrito, dejar rehogando todo unos dos a tres minutos, y agregar el agua y el colorante. Poner la hornilla a fuego medio y esperar 20 minutos, semitapando el recipiente seleccionado.
  6. Una vez pasados los 20 minutos se corrige de sal el caldo que se formó, y se agrega el arroz, cuidando que esté distribuido homogeneamente por la superficie del recipiente. Semitapar.
  7. Cuando hayan pasado 15 minutos agregar los garbanzos.
  8. Cuando hayan pasado 20 minutos, comprobar la cocción del arroz, posiblemente le falten unos 5 minutos. Es oportuno tener a mano agua caliente, para agregarla en caso de que el arroz haya secado demasiado. 
  9. Dejar reposar fuera del fuego unos 5 a 10 minutos. Al servir, es recomendable un chorrito de aceite de oliva.

martes, 15 de marzo de 2011

Dos horas y media en el banco

Dos horas y media en el banco dan bastante tela que cortar, si uno es lo suficientemente sociable para interactuar con sus vecinos de cola. Hoy me tocó esa experiencia, fascinante por demás gracias a un delicioso detalle: la demora no se debió al banco "per sé", sino a nuestro eficientísimo SENIAT, el cual aparentemente colapsa cuando llega el momento fatídico de cancelar el IVA. Y recuerde, ¡NO HAY PRÓRROGA! Es decir que si uno no paga el 15, paga el 16 pero con el añadido de una pequeña multa expresada en algún múltiplo de la temible unidad tributaria.

Cuando llegué al banco (12:20 PM) me alegré: tenía unas 12 personas por delante nada más, y el optimismo (oh iluso de mí) me embargó por algún tiempo. El tiempo justo que me tomó darme cuenta de que algo andaba mal: una cola paralela se formaba a un lado de la oficial. Cola conformada por los pobres seres que dejaron para última hora la cancelación del tributo, y eran rebotados sádicamente con la frase "No hay línea con el SENIAT". Lastimeramente avancé con la cola oficial, esperando en un milagro: que regresara la comunicación con el ente tributario justo en el momento en que me tocara encarar al cajero o cajera. Por supuesto que Murphy nunca actúa al revés, por lo que me tocó engrosar la cola de los rebotados. Grupo alegre y esperanzado, debo decir: conformado por el gracioso que se sabe todo el movimiento del banco y que trata de echarle los perros a la muchacha de bluyines ajustados, frenillos y blackberry; la muchacha de bluyines ajustados, frenillos y blackberry que le ríe los chistes al gracioso que se sabe todo el movimiento del banco; un señor malhumorado que de vez en  cuando suelta un "que vaina" a media voz (su seguro servidor); un motorizado que después de unos 20 minutos dice "¡ni que fueran mis reales!" y se marcha (¡ay, multa para el dueño de los reales!) y por último el contador, en el sentido que cuenta cada minuto que pasa.

Debo decir que soportamos estóicamente el paso de las 2 horas largas que nos tocó pagar plantón, en la cola de los rebotados. Ninguno salió a tomar agua, ni pidió el baño, ni trató de sentarse (obviamente las sillas no forman parte del inventario de la agencia bancaria, por lo que se hubiera visto cuanto menos curioso que  unos cinco seres tomaran asiento en el piso). Nos limitábamos a decir alguna frase enjundiosa, a contar otras anécdotas bancarias, a textear desde los celulares y a comentar "esto es generalizado, no vale la pena irse a otro banco". Y a lanzarle miradas de impaciencia a los cajeros, a ver si se dignaban a verificar si había regresado la comunicación.

Cuando el Dios de las telecomunicaciones lo dispuso,  alrededor de las 2:50, la cajera empezó a atender a los ivapagantes, con un leve matiz: primeramente procesó las planillas de los panitas motorizados que estaban sobre el mostrador (las planillas, no los motorizados). Afortunadamente no eran muchas. Pero entonces profirió las terribles palabras : "pasa uno de la cola y uno del IVA", momento en el cual el señor malhumorado se hizo presente en la taquilla, y reclamó acaloradamente sus derechos. La nota de color la puso un individuo de metro y medio de estatura, flaco como un palillo de dientes, quien comentó ácidamente: "¿Y para que dejan todo para última hora?". Debo reconocer la valentía del hombre; con la rabia acumulada de los que estábamos pagando penitencia desde las 12 y media la hubiera podido pasar mal.

lunes, 14 de marzo de 2011

Mascotas


En los primeros 47 años de mi vida no tuve oportunidad de tener mascotas "de verdad": por razones de espacio, en casa tuvimos periquitos, goldfish, un par de morrocoyes, y un conejo que odié sinceramente para mayor indignación de mis hijas. Pero lo que se dice mascotas, perros o gatos, nunca. Al mudarnos a un sitio más grande, lo primero que hicimos fue adoptar dos perritas callejeras, que rápidamente se hicieron parte fundamental de la familia. Pero la que más feliz me ha hecho es la gatica de la foto, que llegó por casualidad a la casa. Al principio no nos la llevamos bien, era una relación amor-odio. Con el tiempo, parece que se acostumbró a mí, o yo a ella, y ahora es compañera inseparable. Mientras  tecleo ésto, está en mi regazo, observando críticamente lo que escribo. A quienes estén buscando mascotas, les sugiero que piensen en la posibilidad de un gato.

Sobre este blog


¿Es realmente necesario otro blog? La respuesta a esta pregunta es, objetivamente hablando, no. En la web existen millones de páginas con contenidos personales, que le interesan básicamente a sus creadores y a algunos pocos relacionados con ellos, generalmente la familia cercana. Entonces, ¿para que crear uno? Quizás la necesidad de dejar algo tangible para la posteridad, aunque esa tangibilidad sea bastante relativa; tal vez, cierta ansia de darse a conocer, o de dar a conocer una faceta oculta de la propia personalidad.

Sea cual sea la causa, empiezo a escribir este blog, en donde pienso colgar retazos de mi vida que pudieran ser simpáticos o interesantes para los improbables visitantes del mismo. Si hubiera algún tipo de interacción, estaría gratamente sorprendido.