jueves, 24 de marzo de 2011

Construyendo laberintos

Esta mini-crónica se me ocurrió en una época en que los tiroteos empezaban a ser frecuentes en la ciudad (cosa que lamentablemente no ha cesado). Se lo dediqué a Jorge Gómez, apasionado lector de Bórges y editor de Letralia, el portal dedicado a la literatura nóvel latinoamericana, que ya va por sus 15 años de labor ininterrumpida.



CONSTRUYENDO LABERINTOS

A Jorge Gómez Jiménez,
tocayo de Borges
e inmerso en el laberinto de las palabras.


Uno de los temas mas abordados por Borges, casi pudiera decir que su ‘leit motiv’, es el laberinto. En su cuento ‘El jardín de senderos que se bifurcan’ propone un laberinto infinito, que se desarrolla en el interior de un libro. Una noche reciente, acabando de releer el cuento en cuestión, me acosté algo inquieto. Tal vez el calor, tal vez demasiado café, posiblemente intrigado por el significado del cuento, no pude conciliar el sueño. Puse mi mente en automático, a divagar, tratando así de burlar el insomnio. Casi fatalmente, llegué al tema predilecto de Borges.  Un laberinto infinito. ¿Como crearlo? Debe ser imposible.

De repente, un disparo aislado en el silencio de la noche me proporcionó la clave: ya tenía mi laberinto resuelto. El método es sumamente sencillo: como punto de entrada al laberinto se escoge el sitio en donde se produce ese primer disparo. El resto es descontado: se espera la repetición del hecho, y se traza una línea imaginaria entre ambos puntos. El procedimiento se repite para todas las ocurrencias de ese evento, es decir, un disparo aislado. Tendremos de esa manera un laberinto infinito, que sabemos donde empieza pero no donde termina. Este método tiene, no obstante, una debilidad: el laberinto podrá dejar de ser eterno para una persona cuando el disparo aislado en la noche, la consiga en su trayectoria.

A partir del momento en que maquiné mi laberinto infinito, no he tenido mucha paz. No puedo evitar sentir un estremecimiento al escuchar esos balazos que de vez en cuando se escuchan, partiendo la noche.

2 comentarios:

  1. este esta de ordago, te felicito

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  2. Gracias, tienes que leer a Borges (si no lo has hecho todavía).

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