viernes, 3 de mayo de 2013

Papel toalé rosado



El automercado en donde suplo mis necesidades cotidianas de compra, después de días de ausencia total de existencias de papel higiénico, amaneció con los estantes destinados a esa mercancía llenos de papel propio de paraderos de carretera o de oficinas burocráticas - que vienen siendo lo mismo, en realidad: ese papel rosado sucio, el gris de los rosados, de consistencia parecida a la lija, sin las convenientes separaciones perforadas. El rancho de la higiene, el último escalón antes de llegar a las hojas de "El propio" o "Primera hora".

Y no es que uno sea demasiado exquisito, o demasiado sifrino. Es que,caramba, ciertas comodidades son irrenunciables. La vida ya es demasiado dura por sí misma para que también lo sea en ese momento tan cotidiano pero tan íntimo; someterse a la tortura de la limpieza áspera es cruel, no encuentro otro adjetivo mejor. Yo no vengo de una familia acaudalada ni mucho menos, clase media que comenzó siendo baja pero poco a poco fue mejorando en la escala social. Que yo recuerde, casi nunca hubo necesidad de escatimar a la hora de comprar papel. Siempre estaba acomodado en su portarollos el papel blanco, suave, convenientemente segmentado en cuadros uniformes, que no lastimaba con el roce. Hoy en día no es cuestión de dinero, sino de oferta. Ya no se puede elegir con qué material vamos a limpiarnos. Es el papel higíenico que esté en los anaqueles.

Lo que sucede con el papel acontece también con la mayoría de los rubros, por supuesto. Cada semana le toca escasez o desaparición absoluta a algún artículo básico para el día a día. Y las amas y amos de casa se ven sometidos a peregrinaciones de automercado en automercado, pasándose la voz: "en el Gama hay arroz", "llegó el Maceite al Plan Suárez" son los mensajes que más circulan por el BBM o por la mensajería de texto. Como en una caza del tesoro pasamos nuestro tiempo libre en la búsqueda de los víveres indispensables para nuestra dieta o nuestra calidad de vida.

Y tal vez no hayamos tocado fondo todavía. A lo mejor, dentro de unos meses, estaremos añorando la calidad del papel rosado sucio, mientras la foto de la sonreída "propia"  vaya acercándose a la zona anal para cumplir con la desagradable pero necesaria tarea higiénica. Limpiarse con una bomba sexy, el sino de los venezolanos del año 13 del siglo 21.

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