sábado, 24 de enero de 2015

Ayudaíta celestial

Maduro confesó
su profunda incompetencia
cuando imploró al Señor
por un poco de clemencia.
Hay que ser cara dura
apelando al supremo
cuando se ha tenido todo
para evitar este extremo.
Él dice que no es su culpa
esta triste situación,
que el precio del crudo baja
por el imperio malucón.
Qué imperio del carajo,
imberbe Nicolás
no te preparaste
y ya no hay vuelta atrás.
La razón es solo una,
por más vueltas que le des:
el país te quedó grande,
no sales de un traspiés.
No es poca cosa
arruinar a una nación
con petróleo por bojote
y recursos a montón.
Hoy le pides sacrificios
a tu pueblo tan paciente
y no paras ni un momento
de pelarle bien los dientes.
Pero hay una verdad
tan grande como un templo
el que sabe predicar
predica con el ejemplo.
A ti no te veo
con ganas de abandonar
la vida a todo trapo
que pudiste alcanzar.

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