sábado, 22 de junio de 2013

Zíngara



Un librero amigo, Jesús Santana, conociendo mi afición por el rock clásico, me recomendó el libro "Zíngara: buscando a Jim Morrison", primera novela del escritor y guionista español Salva Rubio. No me dio mayores pistas sobre su contenido, pero supuse  por lo que sugería el título que podía ser de mi interés, y me lo llevé a casa. Lo terminé de leer en unas cuantas sesiones, espaciadas a lo largo de la semana. Aquí les dejo mis apreciaciones, tratando de no caer en ningún "spoiler" importante.

Mi primera impresión, debo confesarlo, fue de desconcierto. No se parecía en nada a lo que pensaba iba a ser el argumento del libro. Me esperaba una atmósfera imbuida en el espíritu hippie de la época, con viajes astrales provocados por sustancias prohibidas y apariciones de espíritus emisores de sabiduría. En cambio, me tropecé con un jovencito sabihondo - en mi cabeza lo asocié enseguida con Sheldon Cooper, y esa fue la imagen que me acompañó durante la lectura - torpe por su condición de salud, que tras su petulancia esconde  a una persona frágil en la esfera de los sentimientos pero poseedor de una fuerza insospechada. Y nos lleva en un "road trip" con sabores y olores hispanos, salpicado de anécdotas y peripecias muy divertidas, a lo largo de la geografía española. Nos topamos con unos cuantos personajes bien definidos, y unas situaciones bastante haladas de los pelos pero creíbles, al fin y al cabo. El ambiente de principios de los setenta está bien logrado, sobre todo tomando en cuenta que el escritor nació bastante tiempo después del espacio temporal en el que se desarrolla la trama. Se reconoce el trabajo de investigación realizado.

Algo que se le agradece a Salva Rubio es la selección musical que acompaña a la novela. Es un libro con "sound track", bastante bien escogido. Cada capítulo hace referencia a una frase de alguna canción de Los Doors, bastante relacionada con lo que sucede en él.

La prosa de Rubio es bastante fluida y amena, y su estilo narrativo -en primera persona y en presente durante casi todo el libro salvo en el prólogo y en el epílogo - da una agradable sensación de "tiempo real" que permite establecer  una gran empatía con el personaje principal, el cual al principio cae un poco pesado por su aires de geniecito adolescente, pero después se va volviendo más frágil y terreno, y uno llega a encariñarse con él. Más o menos lo mismo que nos sucede con Sheldon, al fin y al cabo.

En resumen, si bien no puede tildarse de obra maestra, Zíngara es una novela inteligente, bien lograda y que logra entretener, que es lo que uno como lector busca, al final del día.


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