miércoles, 27 de mayo de 2015

Santiago se va, de José Urriola



José Urriola tiene una fascinación por los artefactos imposibles, que le permiten elaborar filigranas de metáforas sobre su concepción del mundo, o mejor dicho sobre lo que debería ser el mundo ideal - de acuerdo a su visión. Algo de eso nos asomó en su primera novela, Experimento a un perfecto extraño, pero en ella dejó algunos esbozos nada más. Santiago se va es la materialización de esas ideas.

Se trata de una obra poco convencional, construida concienzudamente, que nos plantea un enigma desde el vamos, y logra una complicidad tácita con el lector quien trata de comprender el misterio y adivinar el posible desenlace. Gira en torno a un personaje que no tiene voz propia sino que va siendo descubierto por terceros (terceras, en realidad) en sus contradicciones, locuras y evasiones. Es un personaje demencial e inclasificable, tal cual es esta novela.

No quiero adelantar demasiados aspectos del libro, pero debo decir que me obligó a retroceder varias veces. En cierto sentido es una novela lúdica, que permite diversas formas de encararla. Y como bono adicional tiene un soundtrack hecho a la medida. A la medida de Santiago-Urriola, por supuesto. Con un buen balance de humor y dramatismo, pero no extremo, y una generosa dosis de fantasía.

Disfruté mucho su lectura, y creo que le daré una segunda leída bastante pronto pues siento que dejé algunos cabos sueltos que merecen ser anudados, y de paso porque quiero volver a disfrutar ciertos pasajes muy sabrosos del texto.

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