En 2015 no pisé ni una vez una sala de cine. He perdido la costumbre, y ya no tengo paciencia para lidiar con las colas, las preventas, las degustaciones que se efectúan en la butaca de al lado, los chamos y no tan chamos hablando toda la película. Así que todo el cine que consumí fue en la casa, con los quemaítos que compro en un kiosco de Macaracuay, generalmente - a pesar de ser informático no he bajado la primera película en torrent, soy muy flojo para traerme el trabajo para la casa. Gracias a eso, tengo la evidencia de lo que vi a mi lado: una torrecita de "blu rays" que atestiguan mi año en cine. Voy a poner solamente dos clasificaciones: lo que me gustó y lo que no. Porque al final del día es meramente eso, una cuestión de gustos.
LO QUE ME GUSTÓ:
-El Gran Hotel Budapest. Para mí, la mejor de mi selección.
-Relatos Salvajes. El humor negro con el acelerador hasta el fondo.
-Django Unchained. La redención a través de la venganza. No quedó títere con cabeza.
-The martian. Tan reacio que soy a la ciencia ficción y tanto que disfruté esta película.
-Birdman. Tan solo por su montaje vale la pena verla. Michael Keaton, quien nunca me gustó, se redimió conmigo en esta película.
-Whiplash. La mejor banda sonora que escuché este año.
-Boyhood. Increíble la materialización de este proyecto a lo largo de doce años, y su consistencia.
-World war z: Primera de zombies que veo, y me mantuvo atento. Una metáfora de lo que puede pasar en poco tiempo.
-The imitation game. Todo informático debe verla, para conocer sus raíces.
.Nebraska. Ponerse viejos es un tema, pero todos vamos para allá, con suerte. Hay que entender a los viejos.
-The book thief. Es otra película de la segunda guerra mundial, del drama de los judíos, pero con un enfoque particular que la hace interesante.
-Dallas buyers club. El surgimiento del sida como pandemia mundial. Grandes actuaciones de McConaughey y Leto.
-Gone girl. Thriller psicológico, el final es totalmente insospechado pero de cierta manera lógico.
-Interstellar. Otra de ciencia ficción, mucho más fumada que The martian, que presenta una interesante paradoja sobre la relatividad del tiempo.
-Fading gigolo. Una película con la marca de Woody Allen a pesar de no haberla dirigido ni escrito.
-Intouchables. Gran tragicomedia francesa. La empatía entre los personajes se construyó muy bien, fue líquida.
-Enough said. Una buena comedia romántica, con satisfactorias actuaciones de Gandolfini en uno de sus últimos papeles y Julia Louis-Dreyfus.
-Gone with the wind. No es exactamente un estreno, pero es una película que no decepciona. Soporta bien el paso del tiempo.
-The second best Marigold hotel. Porque un toque de Bolliwood siempre cae bien, sobre todo cuando se contrasta con la flema británica.
-Le chef. Ver a Jean Reno como cocinero no tiene precio.
LO QUE NO ME GUSTÓ:
-The judge. A pesar de contar con un gran cartel, es la misma pelìcula que hemos visto tantas veces: el tipo con éxito que regresa a su pueblo para confrontar sus raíces en una prolongada reunión familiar que pone al descubierto los viejos resentimientos y traumas. Demasiado visto ya.
-This is were I leave you. Léase arriba. La misma fórmula con ciertas variaciones.
-The theory of everything. Si antes no le tenía mucha simpatía a Hawking, con esta película terminé de perdérsela por completo.
-Ida. Aunque tiene sus momentos, no me enganchó el ritmo.
-Operación Monumento. Tantos buenos actores desperdiciados en una impostada apología a la nobleza de los gringos. Demasiado maniquea.
-The butler. Realmente no es que no me haya gustado, pero tiene cierta moralina que me molesta.
-The hundred fet journey. A pesar de tratar uno de mis temas favoritos como lo es la gastronomía, fue demasiado predecible.
-The drop. Una película que no termina de definirse, los personajes no me parecieron bien dibujados.
-The incredible Burt Wonderstone. La salva acaso el casting, el guion muy flojo.
Éste es mi cuarto de juegos. Siéntanse libres de tomar lo que gusten; si quieren dejar algo, también sirve.
jueves, 31 de diciembre de 2015
lunes, 21 de septiembre de 2015
Desterrado
Esta mañana fuimos a comprar comida para las mascotas en una tienda en Colinas de Bello Monte. Llegamos algo temprano, cerca de las 8:30, y todavía estaba cerrada, por lo que nos dispusimos a esperar. En las escaleras que le hacen antesala estaba un señor durmiendo. No parecía un indigente, por el estado de sus ropas. Supusimos que tal vez estaría amanecido. Al rato despertó, y se levantó como desorientado. Se puso a buscar algo en los bolsillos, y luego inspeccionó los alrededores del lugar. Comenzó a vagar por el sitio, alejándose pero no mucho. En una de esas regresó, y aprovechó la circunstancia de que un vecino estaba saliendo del edificio para entrar subrepticiamente en él. El señor que estaba saliendo se devolvió, y lo siguió. Al rato el hombre salió escoltado por el vecino y una mujer que se notaba algo molesta. El hombre volvió a sentarse en las escaleras, como derrotado. La pareja se quedó viéndolo un rato, con el ceño fruncido. Toda la escena se desarrolló sin una palabra. Nunca supimos los detalles de esa historia.
viernes, 18 de septiembre de 2015
Podofobia
Escena 1: Estás en un restaurant. Mientras esperas la comida, te tropiezas con la imagen de unos mocasines abandonados en el piso. Subes la mirada y ves que su propietario está sentado haciendo la posición de flor de loto, exhibiendo sus pies desprovistos de medias sin ningún recato.
Escena 2: Estás caminando por el Parque del Este. Cuando llegas al paradero cercano al estacionamiento norte, un fuerte olor a alcanfor con mentol te invade las fosas nasales. En seguida ves el origen del aroma: un tipo está masajeándose los pies, por supuesto desnudos, con algún linimento.
Sí, soy podófobo. Ambas escenas me dan algo entre el asco y el escalofrío. No sé si se trata de algo atávico o se debe a algún trauma de la primera infancia. Lo cierto es que el tema de los pies es todo un tema, para mí.
Ahora bien, no son todos los pies. Unos pies bonitos, bien cuidados, con sus uñas cortadas con diligencia, pintadas si son de mujer, me llaman la atención, y puedo apreciar su valor estético, y si lo llevamos al extremo, hasta erótico. Pero esos son unos pies ideales, digamos que de revista. Cuando se sale a la calle, se monta en el metro, se va a un centro comercial, una legión de pies desnudos lo están esperando a uno. Algunos (para ser totalmente honesto, muchos, pues en general la mujer venezolana es coqueta y se arregla) agradables de ver. pero también se observan muestras lamentables, de escasa higiene y gran descuido. Casi todos de mujer, pero ya no es raro que sean de hombre, también. Cada vez es más frecuente conseguirse a hombres en cholas caminando impune e impúdicamente por la ciudad. O con sandalias de cuero o, el horror, de goma marrón imitando cuero, de esas que llaman "petroleras". Puagh. Tengo la firme creencia de que los únicos escenarios aceptables para que un hombre ande sin zapatos cerrados son la intimidad de su hogar, o la playa. Ya va, me acaba de asaltar la imagen de las pezuñas del Pepe Mujica, asomándose desde sus sandalias abiertas en la punta. Es difícil de olvidar. Y asquerosa.
No sé si esta particularidad mía sea algo común, ni si estará inscrita en el catálogo de las fobias. Tampoco sé si tendrá remedio. Nunca he visto algún anuncio de "Podófobos anónimos". Pero me imagino las sesiones: "Me llamo Mirco, y tengo 20 días sin sentir nauseas". Y los demás podófobos aplaudiendo. Todos andan en sandalias petroleras.
domingo, 13 de septiembre de 2015
Duelo, de Albor Rodríguez
Creo que muchos estarán de acuerdo conmigo, si digo que el mayor miedo que puede sentir una persona que tenga hijos es la posibilidad de su fallecimiento. Es la pesadilla recurrente, sobre todo cuando están en la primera infancia, y se vigila su sueño a ver si están respirando, y no se les abandona ni por un segundo. A medida que crecen, las preocupaciones son otras, tal vez mayores pues llega el momento en que debemos dejarlos ir lejos de nuestra protección, y no sabemos de ellos durante muchas horas al día. Ese miedo nunca nos abandona del todo. Todavía hoy en día, cuando alguna de mis hijas - mayores de edad las dos -está en la calle de noche, siento un desasosiego que solo se cura con la llamada oportuna informando la llegada, o el ruido de la puerta abriéndose mientras las perras ladran amistosamente.
Sucede que en ciertas oportunidades la pesadilla se materializa, y deja devastados a los padres de la criatura que parte prematuramente. Hay quienes lidian con ese suceso encerrándose en sí mismos, recluyéndose tanto física como anímicamente, y desaparecen en una especie de retiro expiatorio. En cambio otras personas deciden afrontar la pérdida de manera menos destructiva, buscando darle algún tipo de significado, o de hacer de su experiencia algo que pueda resultarle útil al resto de las personas. Me vienen a la mente dos ejemplos: cuando murió el hijo de Eric Clapton, en 1991, cayendo del piso 53 de un rascacielos en Nueva York, el músico compuso una canción en su memoria, y se convirtió en uno de sus mayores éxitos discográficos, tal vez su canción más reconocida por el público en general. El otro es el de la escritora Isabel Allende, que dejó registro de la agonía y muerte de su hija Paula.
Albor Rodríguez también cruzó ese infierno, y tuvo los arrestos para sobreponerse a ello y sentarse a narrarlo. En su caso la historia tiene un ingrediente adicional, y es que el hijo que perdió supuso un larguísimo tirocinio para lograr que Albor alcanzara la maternidad, un calvario de procedimientos para aumentar su fertilidad, de intentos de inseminaciones artificiales, de fecundaciones in vitro, hasta que, cuando ya había perdido toda esperanza, le llegó su momento.
Yo supe sobre Albor en los preparativos de la presentación de su libro Duelo, a través de varias reseñas y entrevistas que tuve oportunidad de leer en las redes sociales. Y me hice una idea de ella: supuse que se trataba de una mujer endurecida por la devastadora experiencia por la que tuvo que pasar. Una mujer echada para adelante, en criollo una mujer arrecha: con una carrera estelar en los medios impresos, emprendedora, siempre en búsqueda de nuevos retos profesionales, pero con un deseo que se le hacía esquivo: ser madre. Y que vio cumplido solamente para que le fuese arrebatado apenas dieciséis meses después.
Llegó el día del bautizo de su libro en Kálathos, y supe que mi prejuiciosa impresión forjada por la lectura no tenía nada que ver con la realidad. Por lo menos en parte. Sigo pensando que es una mujer fuerte. Pero a la vez es una persona sumamente dulce, cariñosa, que transmite serenidad. A la que se le iluminan los ojos cuando la conversación llega inexorable al tema de su niño cometa. La que cuenta entre risas - y una lagrimita eventual - las travesuras de Juan Sebastián. A la que, en resumidas cuentas, le tocó arriar su pérdida y está lográndolo, un día a la vez.
Comencé a leer el libro luego de conocer a su autora, y tal vez esa circunstancia le dio un giro a mi experiencia de lectura que no hubiese tenido en caso contrario. Porque no es lo mismo leer un texto así, en abstracto, que cuando uno ha tenido la oportunidad de compartir con su escritor. Tal vez pudiera pensarse en la existencia de cierto sesgo. No creo que en mi caso haya sido así. Más bien me sirvió para darle una cara a las personas descritas, un tono de voz, y para comprender cosas que fueron mencionadas.
No ha debido ser fácil escribir un libro así. Yo, por lo menos, creo que no encontraría la fortaleza necesaria para abrirme de esa manera en público. Es un libro testimonial, que narra de manera objetiva los acontecimientos relevantes alrededor del protagonista indiscutible de la historia, la estrella fugaz que iluminó las vidas de Albor y su gran y solidaria familia durante algo más de un año. En su presentación el día del bautizo, Milagros Socorro debatió sobre el género al cual pertenece, si corresponde a unas memorias o es una novela autobiográfica. Ese tema se lo dejo a los expertos; tal vez se trate de un texto híbrido, que se nutre de ambas corrientes. Mi opinión es que se trata de un relato honesto y sincero, en el cual Albor trata de ponerle un marco preciso a su terrible experiencia y de alguna manera racionalizar eso que le pasó. Algo que no ha debido suceder nunca, pero que sucede, sucede a diario en algún rincón del mundo, para demostrarnos nuestra fragilidad e imposibilidad de tener control alguno sobre los acontecimientos. Yo solo deseo que Albor alcance la paz. Creo que, aunque ese evento no va a poder borrarlo jamás de su memoria, va en buen camino hacia su aceptación definitiva. Y este libro es la demostración de ello.
viernes, 28 de agosto de 2015
La dignidad y el aseo íntimo
En realidad, eso de "aseo íntimo" es un eufemismo edulcorado para referirme a la acción de limpiarse el trasero después de evacuar. Algo que desde la primera infancia aprendemos a hacer sin ayuda, utilizando papel higiénico, o como se le acostumbra a decir por estos lares, papel tualé (deformación del término "toillette"). Eso fue lo normal por lo menos desde que tengo memoria. En los baños de las casas en donde viví era costumbre que en el dispositivo adosado en la pared, a veces empotrado en ella, estuviera siempre un rollo de dicho papel listo para limpiarse el culo después de haber cagado. Así, sin disfraces idiomáticos, en castellano castizo. Hasta en el más remoto baño de carretera era cortesía del establecimiento proveer ese modesto pero necesario material desechable, aunque fuera de la más ínfima calidad.
Esos tiempos pasaron. Hoy en día tener papel higiénico en la casa significa una de dos cosas: pagar un precio astronómico a los revendedores, o sufrir la indignidad de someterse a colas kilométricas para lograr adquirir la cantidad que el burócrata de turno tenga a bien permitir, y eso si ese día le toca a la cédula del aspirante a comprador.
En mi casa hemos decidido no plegarnos a ese designio maligno. Y suplimos la necesidad de papel higiénico con el sucedáneo que se consiga. Si toca servilleta, servilleta es. Si no, papel toalla. Por una razón pura y simple: claudicar ante esa imposición arbitraria es tocar fondo. Es admitir que el sistema te venció y te abdujo. Es rendirse ante la barbarie de un régimen que no solamente te coarta el acceso a la alimentación, sino a la evacuación tranquila. Y ese es un asunto en el cual no pienso ceder. Mi dignidad vale más que una limpieza anal cómoda. Si en un futuro toca apelar al periódico, periódico será. Pero a mí no me verán haciendo una cola de cuatro horas para que me vendan unos cuantos rollos de papel tualé. Ni pagándole a un vivo que se aprovecha de la necesidad de la comunidad. Que vayan a lavarse ese paltó.
Esos tiempos pasaron. Hoy en día tener papel higiénico en la casa significa una de dos cosas: pagar un precio astronómico a los revendedores, o sufrir la indignidad de someterse a colas kilométricas para lograr adquirir la cantidad que el burócrata de turno tenga a bien permitir, y eso si ese día le toca a la cédula del aspirante a comprador.
En mi casa hemos decidido no plegarnos a ese designio maligno. Y suplimos la necesidad de papel higiénico con el sucedáneo que se consiga. Si toca servilleta, servilleta es. Si no, papel toalla. Por una razón pura y simple: claudicar ante esa imposición arbitraria es tocar fondo. Es admitir que el sistema te venció y te abdujo. Es rendirse ante la barbarie de un régimen que no solamente te coarta el acceso a la alimentación, sino a la evacuación tranquila. Y ese es un asunto en el cual no pienso ceder. Mi dignidad vale más que una limpieza anal cómoda. Si en un futuro toca apelar al periódico, periódico será. Pero a mí no me verán haciendo una cola de cuatro horas para que me vendan unos cuantos rollos de papel tualé. Ni pagándole a un vivo que se aprovecha de la necesidad de la comunidad. Que vayan a lavarse ese paltó.
domingo, 26 de julio de 2015
Caracas en las redes
Tres mujeres se reunieron el día del cumpleaños de Caracas, el número 448, para atestiguar su amor a la ciudad a través de la tesonera labor que realizan a diario en las redes sociales. Esmeralda Niño Araque, en nombre de la Sociedad de Amigos de la Cultura Urbana, la Fundación para la Cultura Urbana y la Fundación William Niño Araque, tuvo la iniciativa de convocarlas al espléndido recinto de la Librería Lugar Común para que conversaran sobre sus respectivos proyectos alrededor de la ciudad, que se materializan a través de tres grupos temáticos en Facebook: Caracas en Retrospectiva, a cargo de María Sigillo; Caracas en Flor, de Rossella Consolini; y Caracas Alada, de Marianella Ferrer.
El encuentro fue presenciado por un nutrido público que, a pesar de haber asistido tal vez para escuchar sobre un grupo en particular, oyó con atención las exposiciones de las tres administradoras de esos espacios que van de lo virtual a lo físico. No podía ser de otra manera, ya que fueron charlas amenas y frescas, apoyadas por abundante material fotográfico aportado por quienes le dan vida a cada uno de los grupos, personas que en definitiva son la razón de ser de ellos.
Comenzó Maria Sigillo, quien nos contó cómo tomó el testigo de Caracas en Retrospectiva de manos de Felipe Torres del Olmo, quien lo fundó en 2007 pero lamentablemente falleció al poco tiempo. María ha sabido capitanear un espacio que entre sus diferentes versiones (Caracas en Retrospectiva, Caracas en Retrospectiva II, la página en Facebook y el blog) roza los cien mil usuarios inscritos y tiene una cantidad importante de colaboradores, a quienes debe de alguna manera moderar para no desvirtuar el propósito inicial del grupo, que no es otro que recopilar el pasado de la ciudad a través de las imágenes de fotógrafos, tanto profesionales como amateurs, desde mediados del siglo XIX hasta el año 1990, fecha en la que se estableció el límite. En palabras de María:
"Nuestro trabajo está orientado a lograr el Registro gráfico-documental de la Caracas querida por nuestros abuelos y padres -
La "Sucursal del Cielo" la otrora "Sultana del Ávila"
Hoy, una ciudad maltratada por la indolencia y la desidia... una ciudad que clama por recobrar su esplendor.
Hoy, una ciudad maltratada por la indolencia y la desidia... una ciudad que clama por recobrar su esplendor.
Recuerdos de aquella Caracas consentida de antaño, aportados por nosotros, sus hijos, los Caraqueños en Facebook".
Actualmente CER es una de las fuentes más importantes de información audiovisual sobre Caracas, disponible para cualquier usuario de Facebook. Gracias a la labor de curadoría del equipo que lo administra ha logrado un nombre bien justificado entre quienes sienten curiosidad por el pasado de la ciudad, e incluso ha sido utilizado por historiadores para documentar sus libros sobre la capital.
Posteriormente tomó la palabra Rossella Consolini, para hablarnos del enorme jardín virtual que es Caracas en Flor. Desde 2009, año de su creación, ha ido recopilando fotografías de la generosa y perenne flora capitalina. Caracas es una ciudad que tiene la particularidad de estar floreada todo el año, y a pesar de la desidia generalizada y de las talas descontroladas tiene una cantidad enorme de vegetación, que crece tanto en jardines ordenados como de manera silvestre. Y Rossella es su relatora fundamental. No es infrecuente verla estacionada en cualquier lugar de la ciudad, llámese autopista, avenida o calle, para captar alguna flor, arbusto o árbol que haya llamado su atención. Y tiene el respaldo de varios botánicos que la ayudan a clasificar los especímenes fotografiados por ella y los demás colaboradores habituales de su grupo.
Rossella se trajo como material de apoyo, aparte de una buena cantidad de fotografías, una serie de semillas que ha ido recolectando tanto en Caracas como en el resto del país, y obsequió al público las famosas pepas de zamuro, portadoras de buena fortuna según la tradición.
El cierre le correspondió a Marianella Ferrer, artífice del grupo Caracas Alada, que desde el año 2012 deleita a una gran cantidad de personas que lo visitan a diario, tanto para ver las fotografías publicadas como para enriquecerlo con sus aportes. Marianella nos contó como nació el grupo, gracias a una camarita digital que le fue obsequiada y con la cual comenzó a fotografiar los diferentes pájaros que llegaban a su casa. Ese fue el primer material que se subió al grupo, pero pronto el caudal de imágenes aportadas por los miembros que se iban sumando fue ampliando de manera importante el catálogo de aves caraqueñas. Como en el caso de Caracas en Flor, Marianella se apoya en expertos sobre el tema quienes la ayudan a identificar y a clasificar las imágenes.
Marianella relató cómo ha hecho esfuerzos para llevar el grupo del mundo virtual (cuadrado lo llama ella, haciendo alusión a la forma del monitor) al real, mediante diversos paseos a distintos lugares de la ciudad aptos para la observación de fauna alada.También habló sobre la iniciativa de establecer lazos con comunidades que tienen intereses afines con la actividad de Caracas Alada, como lo es el Jardín Ecológico de la Concha Acústica manejado por el profesor Luis Levin, al cual se le ayudó a tener presencia en las redes. Por último, señaló que en la actualidad está tomándose la tarea de levantar el registro de las especies de aves presentes en el grupo. El objetivo final es llegar lo más cercano posible al número 500, que es la cantidad aproximada de especies que pueblan la zona de Caracas.
La dinámica de la charla propició que Tomás Fernández, reconocido especialista en el tema de los colibríes, nos diera una explicación detallada sobre la conveniencia de tener bebederos para aves en nuestras casas, desmontando la matriz de opinión según la cual dicha costumbre es perniciosa para las aves en general y los colibríes en particular. Además nos contó acerca de los hábitos migratorios de los colibríes, revelando datos muy curiosos tales como la presencia de esas aves en alturas tan insólitas como la del Pico Espejo.
¿Qué tienen en común estas tres mujeres? En primer lugar, la pasión por lo que hacen: mantener en funcionamiento comunidades de esos tamaños, velando porque se cumplan las normas y guiando a los nuevos usuarios para que obtengan el mayor beneficio posible, no es tarea leve. Por otra parte son la demostración de que se puede compartir una inquietud con mucha gente afín, aún sin ser expertos en el tema, al fomentar la curiosidad, la investigación y el aprendizaje. Y por último pero no menos importante, con su labor alivian por momentos el agobio que a veces significa Caracas, al mostrar su lado amable.
A continuación una pequeña galería de fotos:
Posteriormente tomó la palabra Rossella Consolini, para hablarnos del enorme jardín virtual que es Caracas en Flor. Desde 2009, año de su creación, ha ido recopilando fotografías de la generosa y perenne flora capitalina. Caracas es una ciudad que tiene la particularidad de estar floreada todo el año, y a pesar de la desidia generalizada y de las talas descontroladas tiene una cantidad enorme de vegetación, que crece tanto en jardines ordenados como de manera silvestre. Y Rossella es su relatora fundamental. No es infrecuente verla estacionada en cualquier lugar de la ciudad, llámese autopista, avenida o calle, para captar alguna flor, arbusto o árbol que haya llamado su atención. Y tiene el respaldo de varios botánicos que la ayudan a clasificar los especímenes fotografiados por ella y los demás colaboradores habituales de su grupo.
Rossella se trajo como material de apoyo, aparte de una buena cantidad de fotografías, una serie de semillas que ha ido recolectando tanto en Caracas como en el resto del país, y obsequió al público las famosas pepas de zamuro, portadoras de buena fortuna según la tradición.
El cierre le correspondió a Marianella Ferrer, artífice del grupo Caracas Alada, que desde el año 2012 deleita a una gran cantidad de personas que lo visitan a diario, tanto para ver las fotografías publicadas como para enriquecerlo con sus aportes. Marianella nos contó como nació el grupo, gracias a una camarita digital que le fue obsequiada y con la cual comenzó a fotografiar los diferentes pájaros que llegaban a su casa. Ese fue el primer material que se subió al grupo, pero pronto el caudal de imágenes aportadas por los miembros que se iban sumando fue ampliando de manera importante el catálogo de aves caraqueñas. Como en el caso de Caracas en Flor, Marianella se apoya en expertos sobre el tema quienes la ayudan a identificar y a clasificar las imágenes.
Marianella relató cómo ha hecho esfuerzos para llevar el grupo del mundo virtual (cuadrado lo llama ella, haciendo alusión a la forma del monitor) al real, mediante diversos paseos a distintos lugares de la ciudad aptos para la observación de fauna alada.También habló sobre la iniciativa de establecer lazos con comunidades que tienen intereses afines con la actividad de Caracas Alada, como lo es el Jardín Ecológico de la Concha Acústica manejado por el profesor Luis Levin, al cual se le ayudó a tener presencia en las redes. Por último, señaló que en la actualidad está tomándose la tarea de levantar el registro de las especies de aves presentes en el grupo. El objetivo final es llegar lo más cercano posible al número 500, que es la cantidad aproximada de especies que pueblan la zona de Caracas.
La dinámica de la charla propició que Tomás Fernández, reconocido especialista en el tema de los colibríes, nos diera una explicación detallada sobre la conveniencia de tener bebederos para aves en nuestras casas, desmontando la matriz de opinión según la cual dicha costumbre es perniciosa para las aves en general y los colibríes en particular. Además nos contó acerca de los hábitos migratorios de los colibríes, revelando datos muy curiosos tales como la presencia de esas aves en alturas tan insólitas como la del Pico Espejo.
¿Qué tienen en común estas tres mujeres? En primer lugar, la pasión por lo que hacen: mantener en funcionamiento comunidades de esos tamaños, velando porque se cumplan las normas y guiando a los nuevos usuarios para que obtengan el mayor beneficio posible, no es tarea leve. Por otra parte son la demostración de que se puede compartir una inquietud con mucha gente afín, aún sin ser expertos en el tema, al fomentar la curiosidad, la investigación y el aprendizaje. Y por último pero no menos importante, con su labor alivian por momentos el agobio que a veces significa Caracas, al mostrar su lado amable.
A continuación una pequeña galería de fotos:
sábado, 11 de julio de 2015
¿Cuánto cuesta comer un día en Venezuela? Actualizado al 12 de julio del 2015
En julio de 2014 hice un ejercicio para calcular cuánto costaba un día de alimentación -alimentación sumamente básica, por cierto - en Venezuela. ¿El resultado? En ese momento, 364 BsF para una familia de cuatro personas. Seis meses después repetí el experimento, y ya esos mismos alimentos experimentaron un salto a 716 Bs.Vamos a actualizar los precios, para entender de cuanto ha sido la inflación con cuentas de bodeguero, en el arco de un año.
Vamos a tomar un menú bastante austero, como lo son los tiempos que corremos:
----Desayuno----
Sandwiches de jamón y queso
jugos para lonchera
galletas para la merienda a media mañana
----Almuerzo----
Hamburguesas
frutas
----Cena----
Cereal
Suponiendo que a cada sandwich le colocamos 25 gramos de jamón y 25 de queso, a un costo promedio de 900 Bs/Kg, son 180 Bs, más 2 canillas a 25 Bs c/u, 230 Bs. A 57.5 Bs cada sándwich, hecho en casa. Los juguitos y las galletas son para las muchachas, así que serían 2 jugos x 25 Bs más 2 galletas por 25 Bs. En total nuestro humilde desayuno nos habrá costado 280 Bs.
Vamos con el almuerzo. La carne molida, a precio de hoy, está a 1200 Bs. Si hacemos nuestras hamburguesas de 150 gramos, necesitamos 720 Bs. La bolsa de pan de hamburguesa que no sea de marca tipo Bimbo o Holsum - allí sí uno termina de desangrarse - se puede conseguir en unos 150 Bs. Como trae 8, entonces dividimos eso entre dos. Ahora, para que nuestra hamburguesa pueda ser considerada un plato balanceado, necesita llevar algún vegetal; nos decantamos por los tomates. Necesitamos un par de tomates, que dependiendo del momento pueden costar entre 40 y 50 Bs. Vámonos por el promedio, 25 Bs. La fruta también depende de la variedad y la estación, vamos a ser prudentes y decantémonos por los humildes cambures; unos 50 Bs por 4 unidades, puede ser. En total nuestro almuerzo habrá salido en 870 Bs.
La cena es más sencilla. El cereal cuesta alrededor de 150 Bs por 500 gramos; asumiendo que cada persona se come 100 gramos de cereal, son 120 Bs. Y digamos que ese cereal se va a acompañar con 200 ml de leche, a 90 Bs el litro, son 72 Bs. En total la cena habrá costado 192 Bs.
Recapitulemos: para alimentar medianamente a una familia de 4 personas se necesitan 1.342 Bs diarios. Eso representa un incremento de 626 Bs. con respecto al calculo hecho en enero de este año, y de 978 con respecto a julio del año pasado. Casi un el doble que hace seis meses, más de 3 veces lo que costaba hace un año. ¿Guerra económica, o ineficiencia supina? Ya se debería hablar abiertamiente de hiperinflación.
jueves, 2 de julio de 2015
Escenas de la Rómulo Gallegos
El muchacho calza unas cholas plásticas, viste ropas que le quedan pequeñas y mastica un pedazo de pera, mientras mira la vitrina de las chucherías saladas sin pronunciar palabra. Tiene mirada de niño, a pesar de ser casi un adulto. Aunque no se mete con nadie, su presencia incomoda a los parroquianos, quienes evitan colocarse a su lado. La dependiente, a quien le requiero un café, le escala la orden al dueño de la panadería para no tener que aproximarse al muchacho, quien sigue absorto en su actitud contemplativa. Una vez servido mi café, le hace al chico una señal displicente, indicándole la calle. Sin proferir una palabra, casi como si estuviera espantando una alimaña. El joven sale, arrastrando sus pasos, y se sienta en el descanso de la vitrina de una tienda de mascotas que está al lado de la panadería, a mascar el resto de la pera y a observar el lento tráfico que fluye con densidad de petróleo por la avenida.
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
El perrito, cacri pero limpio y con collar, anda como extraviado por la avenida. Asoma con cruzarla pero repentinamente se devuelve a la acera. Parece estar preocupado. De pronto le ladra desaforado a un indigente que trae en la mano una raqueta antimosquitos, y lo persigue un trecho sin dejar de ladrar. Por último desiste de su persecución y se va callejón arriba, a hurgar en la basura que se acumula indolente en la calzada.
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
El perrito, cacri pero limpio y con collar, anda como extraviado por la avenida. Asoma con cruzarla pero repentinamente se devuelve a la acera. Parece estar preocupado. De pronto le ladra desaforado a un indigente que trae en la mano una raqueta antimosquitos, y lo persigue un trecho sin dejar de ladrar. Por último desiste de su persecución y se va callejón arriba, a hurgar en la basura que se acumula indolente en la calzada.
lunes, 29 de junio de 2015
La reina en el parque
Hay música que no resiste bien el paso del tiempo. La catalogada en Europa como "éxitos del verano", por ejemplo, destinada a fungir de banda sonora de las vacaciones, y que luego es olvidada por todos, salvo una que otra honrosa excepción. Por otro lado existe música que podemos catalogar como trascendente, ya que no envejece y se trasmite de generación en generación. Música compuesta y grabada por primera vez hace 40, 50 años, y que se puede encontrar en el playlist de la más reciente juventud.
Ayer presenciamos, en las instalaciones del Parque del Este, un concierto ofrecido por la Orquesta de Rock Sinfónico Simón Bolívar, que le rindió tributo a una de las bandas más influyentes e importantes de la escena del rock en los 70's/80´s, la fenomenal Queen. La vetusta concha acústica en obra limpia situada hacia la entrada norte del parque cobijó a los muchachos de la orquesta, quienes de la mano del conductor Daniel Hurtado nos pasearon por la amplia discografía de la banda e interpretaron sus más grandes éxitos. Y la reflexión con la que parte esta croniquilla proviene de la nutrida asistencia al evento: había bastantes canas, como no, pero también mucha, muchísima gente joven, entre los 15 y los 30, digamos. Y se sabían mejor que yo las letras, y las coreaban con un entusiasmo contagioso. Y pensar que muchos de ellos no habían nacido todavía cuando ocurrió la infausta muerte de Freddy, y por ende de la banda, y que no tuvieron la maravillosa oportunidad, que si nos tocó a nosotros, de acompañar el recorrido de Queen a través de los años. Pero eso no es impedimento para que de alguna manera hayan tenido acceso a su música, y la aprecien.
El concierto fue memorable, no cabe duda. Esta es la quinta vez que veo a la orquesta y en cada presentación se nota su crecimiento. La madurez de sus integrantes, y la soltura que tienen sobre el escenario, dan cuenta de un trabajo tesonero. La agrupación posee unos cuantos pilares fundamentales, entre ellos el ya nombrado Hurtado, artífice y director de la orquesta, el gran guitarrista Ángel Ricardo Quiñones, y la vocalista Shankara Salazar, quienes acompañan a la formación desde sus inicios. Pero la renovación es una constante, y siempre se ven caras nuevas entre los músicos y los cantantes, que le aportan una buena dosis de frescura a la formación.
El inicio del concierto, con el coro de la canción "I want it all", presagiaba grandes cosas. Hubo varios momentos descollantes, que desencadenaron nutridas oleadas de aplausos en la audiencia. Entre ellos la canción "We will rock you", que ya es un auténtico himno, y fue coreada desde el inicio por la multitud. Y por supuesto el cierre con la pieza más esperada, y que fue resuelta brillantemente: "Bohemian rhapsody". Uno de los grandes protagonistas, sin con esto querer apocar a los demás intérpretes, fue Ángel Quiñones, que con su versión particular de la guitarra Red special, con ribetes dorados reemplazando al rojo de origen, produjo solos alucinantes que inmediatamente asociamos con el sonido de Brian May. Pero el resto del personal también dio lo mejor de sí para regalarnos una tarde especial, para el recuerdo. Nunca me cansaré de recomendar a esta orquesta, y hago votos para que sea una iniciativa que perdure. Lo necesitamos para nuestra paz espiritual y el goce de los sentidos.
miércoles, 27 de mayo de 2015
Santiago se va, de José Urriola
José Urriola tiene una fascinación por los artefactos imposibles, que le permiten elaborar filigranas de metáforas sobre su concepción del mundo, o mejor dicho sobre lo que debería ser el mundo ideal - de acuerdo a su visión. Algo de eso nos asomó en su primera novela, Experimento a un perfecto extraño, pero en ella dejó algunos esbozos nada más. Santiago se va es la materialización de esas ideas.
Se trata de una obra poco convencional, construida concienzudamente, que nos plantea un enigma desde el vamos, y logra una complicidad tácita con el lector quien trata de comprender el misterio y adivinar el posible desenlace. Gira en torno a un personaje que no tiene voz propia sino que va siendo descubierto por terceros (terceras, en realidad) en sus contradicciones, locuras y evasiones. Es un personaje demencial e inclasificable, tal cual es esta novela.
No quiero adelantar demasiados aspectos del libro, pero debo decir que me obligó a retroceder varias veces. En cierto sentido es una novela lúdica, que permite diversas formas de encararla. Y como bono adicional tiene un soundtrack hecho a la medida. A la medida de Santiago-Urriola, por supuesto. Con un buen balance de humor y dramatismo, pero no extremo, y una generosa dosis de fantasía.
Disfruté mucho su lectura, y creo que le daré una segunda leída bastante pronto pues siento que dejé algunos cabos sueltos que merecen ser anudados, y de paso porque quiero volver a disfrutar ciertos pasajes muy sabrosos del texto.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)












