miércoles, 2 de agosto de 2017

¿Por qué la ANC es un golpe de Estado?



Para demostrar esa hipótesis hay que devolverse a finales del año 2015. La oposición gana escandalosamente las elecciones de la Asamblea Nacional para el período 2016-2021, obteniendo 112 de 165 escaños, lo que le da lo considerado como "mayoría calificada", que tiene atribuciones extraordinarias. Ante ese escenario el chavismo, que contaba apenas con mayoría simple en la Asamblea Nacional de ese momento, decide en una jugada ilegal reemplazar las figuras clave dentro del TSJ. Digo de manera ilegal pues no contaban con la mayoría necesaria para ello, y eligieron personas totalmente afiliadas al chavismo, que en muchos de los casos carecían de las exigencias establecidas en las leyes para ocupar dichos cargos. Esta reformulación espuria del TSJ le permitiría posteriormente al chavismo maniatar a la AN, cosa que hizo casi de inmediato: en primer lugar desincorporó a todos los diputados elegidos en el Estado Amazonas, sin que hubiese una razón legal válida para ello (apenas una denuncia no sustanciada de compra de votos, que no fue investigada jamás y tampoco se procedió al reemplazo de dichos diputados). Con eso cortaron la mayoría calificada de la oposición. Posteriormente, cuando la AN decide incorporar a esos diputados, dada la inacción con respecto a su reemplazo, el TSJ la declara en desacato, y asume intempestivamente todas sus funciones. 

Llegamos a 2017, y se produce la rebelión ciudadana gracias precisamente a unas nuevas sentencias del TSJ que terminaban de desligitimar por completo a la Asamblea Nacional. En medio de ese escenario, Nicolás Maduro decide jugar su última carta, y se inventa una Asamblea Nacional Constituyente. Nuestra constitución vigente deja sentado que el poder constituyente reside en el pueblo, sin embargo en uno de sus artículos deja un resquicio para que el presidente pueda proponer la realización de una nueva constitución. Proponer, es decir, le da la prerrogativa de la iniciativa, no de la imposición. Se agarraron de ese vacío legal, interpretando iniciativa como convocatoria, y otra vez el TSJ, concretamente la sala constitucional, avaló esta nueva violación a la constitución. De esta manera el chavismo deroga de facto a una Asamblea Nacional electa por 14 millones de personas, a la que le quedan tres años largos de funcionamiento. La voluntad de una camarilla sobre el mandato del 75% del padrón electoral. 

Y por último otro ingrediente que espesa el caldo del fraude: en la elección de los candidatos a esa ANC espuria incurrieron en una serie de irregularidades tan enorme, que esta mañana el presidente de Smartmatic, la firma encargada del apoyo logístico computarizado a todas las elecciones venezolanas, no tuvo otro remedio que denunciar el abultamiento de los votos obtenidos, en por lo menos un millón. Se rumorea que en realidad no se manifestaron más de 3.5 millones de votantes. Claro que el número es irrelevante, cualquier cifra hubiera permitido avalar el proceso, pero tenían que demostrar de cualquier modo un número mayor al obtenido en el plebiscito realizado por la oposición, que obtuvo 7.5 millones de votantes. Eso los llevó a sacarse una cifra de la manga, pero fueron tan chapuceros que les fue imposible cuadrar el total con los resultados en realidad obtenidos de manera proporcional, por lo engorroso de la votación, y lograron despertar la ira de los propios participantes en el proceso, quienes también están gritando fraude, al ver que los únicos favorecidos han sido las caras visibles y notorias del chavismo. Los demás no fueron más que comparsas. El que lo tenía más claro fue el Máscara, que escogió el mejor apodo posible dadas las circunstancias.

jueves, 13 de julio de 2017

¿Cuánto cuesta comer un día en Venezuela? Actualizado a julio 2017



En julio de 2014 hice un ejercicio para calcular cuánto costaba un día de alimentación -alimentación sumamente básica, por cierto - en Venezuela. ¿El resultado? En ese momento, 364 Bs para una familia de cuatro personas. Seis meses después repetí el experimento, y ya esos mismos alimentos experimentaron un salto a 716 Bs. Lo volví a hacer en julio de 2015, y ya el costo iba por 1.342. En enero de 2016 el ejercicio dio como resultado 2.946 Bs. En julio de 2016 la cifra subió a 7.720. En enero de 2017, el techo se puso en 16.460 Bs. Vamos a actualizar los precios, para entender de cuanto ha sido la inflación con cuentas de bodeguero, en los últimos 6 meses.


Tomemos un menú bastante austero, como lo son los tiempos que corremos:

----Desayuno----
Sandwiches de jamón y queso
jugos para lonchera
galletas para la merienda a media mañana

----Almuerzo----
Hamburguesas
frutas

----Cena----
Cereal

Recuerden, todos los cálculos se presumen para una familia de 4 personas.
Para el desayuno:
Suponiendo que a cada sandwich le colocamos 25 gramos de jamón y 25 de queso, a un costo promedio de 17.000 Bs/Kg cada uno de esos rubros, son 3.400 Bs, más 2 canillas a 1.500 Bs c/u, 6.400 Bs. A 1.600 Bs cada sándwich, hecho en casa. Los juguitos y las galletas son para las muchachas, así que serían 2 jugos por 1.000 Bs  más 2 galletas por 1.500 Bs. En total nuestro humilde desayuno nos habrá costado 11.400 Bs.

Vamos con el almuerzo. La carne molida, a precio de hoy, está a 18.000 Bs. Si hacemos nuestras hamburguesas de 150 gramos, necesitamos 10.800 Bs. La bolsa de pan de hamburguesa  se puede conseguir en unos 8.000 Bs. Como trae 8, entonces dividimos eso entre dos. Ahora, para que nuestra hamburguesa pueda ser considerada un plato balanceado, necesita llevar algún vegetal; nos decantamos por los tomates. Necesitamos un par de tomates, que dependiendo del momento pueden costar entre 800 y  1.200 Bs. Vámonos por el promedio, 1.000 Bs. La fruta también depende de la variedad  y la estación, vamos a ser prudentes y decantémonos por los humildes cambures; unos 1500 Bs por 4 unidades, puede ser. En total nuestro almuerzo habrá salido en 17.300 Bs.

La cena es más sencilla. El cereal cuesta alrededor de 8.500 Bs por 500 gramos; asumiendo que cada persona se come 100 gramos de cereal, son 6.700 Bs. Y digamos que ese cereal se va a acompañar con 200 ml de leche por persona, a 4.600 Bs el litro, son 3680 Bs. En total la cena habrá costado 10.380 Bs.

Recapitulemos: para alimentar medianamente a una familia de 4 personas se necesitan 39.080 Bs diarios. Eso representa un incremento de 22.620 Bs. con respecto al cálculo hecho en julio del año pasado. Es decir, un 137% de aumento. En 6 meses. Y si nos remontamos a un año hacia atrás el aumento da un 406%.  Ahora bien, en este cálculo se está obviando el costo de los aliños y grasas. Antes no se tomaba en cuenta porque solía ser marginal; ahora un kilo de azúcar puede costar hasta 10.000 Bs, y un litro de aceite vegetal - no de oliva - anda entre los 14.000 y los 20.000 Bs, dependiendo de la suerte que se tenga. Las salsas - ketchup, mostaza, mayonesa - también están a costos prohibitivos cuando se encuentran. Eso, por supuesto, incide en los costos mensuales de alimentación de una familia. Aclaro unas cuantas cosas: primero, los precios que tomo como base  son los que encontré esta mañana en el mismo supermercado que uso desde la primera entrega de esta serie. No es de cadena, sino negocio familiar. Sus precios están más o menos a la par de otros establecimientos similares. Tal vez comprando en mercados ambulantes pueda hacerse un poco de economía, pero no mucho más. Segundo: los precios son tan volátiles que posiblemente la semana que viene estos cálculos ya estén rezagados.Y, tercero, a todo este análisis se le debe imputar el costo de las horas hombre que se gastan en la búsqueda de los víveres. Pero quedémonos con la primera cifra, 39.080 Bs diarios. Al mes son 1.172.400 Bs. El sueldo mínimo anda cercano a los 250.000, de los cuales 150.000 son la ayuda de alimentación. Para alimentar a 4 personas se necesita el sueldo de casi 5. Y no estamos tomando en cuenta transporte, aseo, medicinas y servicios. El panorama sigue siendo desolador.

lunes, 19 de junio de 2017

El club de los 17



Todo el mundo conoce cierta leyenda del mundo del rock, a la que se le popularizó con el mote de "el club de los 27". Ese apelativo hace alusión a la edad fatídica para algunas estrellas de la música, que en  el apogeo de su popularidad, en pleno auge de sus capacidades artísticas, fallecieron prematuramente, por lo general debido a un estilo de vida vertiginoso y peligroso. Los nombres son harto conocidos, y forman parte de la cultura pop por derecho propio: Jimi Hendrix, Jim Morrison, Janis Joplin, y más recientemente Kurt Cobain y Amy Winehouse. Todas estrellas encumbradas cuya muerte anticipada no permitió conocer su definitivo potencial, pero las encumbró al firmamento rockero.

En Venezuela se está inaugurando otro club de índole parecida, pero no de estrellas musicales de 27 años, sino de guerreros de 17 años. Los soldados de franela, como se llaman entre ellos. 17 años, uno menos que la mayoría de edad. Adolescentes. La semana antepasada fue Neomar Lander. Hoy le tocó el turno a otro.

Esta mañana, mientras estábamos en la concentración de Parque Cristal, pudimos ver a varios grupos de los muchachos de la resistencia, de esos soldados de franela. Venían bajando por las escaleras mecánicas, haciendo bulla, con sus distintivos escudos, máscaras y demás aperos indispensables para su peligrosa labor, y la gente los aplaudía. Me embargó un sentimiento mixto, de admiración y angustia, y la incertidumbre de no saber si regresarían todos completos esta tarde. Se me formó, literalmente, un nudo en la garganta y sentí aflorar cierta humedad en mis ojos. Mi presentimiento lamentablemente se materializó. Cayó uno, Fabián Urbina, 17 años también. Otro nombre que no debemos olvidar, otro joven que ofrendó lo más importante que tenía para el rescate de Venezuela. Otro miembro de nuestro desgraciado club de los 17.

Fabián murió de un disparo en el tórax. Aquí no caben interpretaciones ni especulaciones sobre la causa de la muerte, como ocurrió con la de Neomar. Y se sabe quién accionó armas de fuego hoy. Me figuro que todos han visto fotografías similares a la que encabeza este post. La de un militar, protegido con su armadura de Robocop y su escudo de plexiglass sobre el cual puede caer si acaso una pedrada, o a lo sumo un cohetón, disparando su arma de reglamento sobre una muchedumbre de jóvenes desarmados y protegidos por escudos de mdf. Esas imágenes que ya deben darle la vuelta al mundo dan cuenta de que Venezuela, en estos momentos, es una sangrienta dictadura que reedita los horrores de las tiranías clásicas del cono sur americano. 

Ayer eran jóvenes pujantes, intrépidos, indignados.
Mañana serán un nombre en una plaza, o tal vez una calle.
Descansen en paz y sepan perdonarnos.

Y sepan también de nuestro agradecimiento eterno.

jueves, 8 de junio de 2017

Neomar, los 17 años y las aves carroñeras


En la vida cada etapa tiene su razón de ser, sus retos y sus encantos. Los primeros años son de formación para el resto de la existencia; en ellos aprendemos las técnicas básicas de supervivencia social, los rudimentos que luego nos permitirán afrontar con alguna solvencia las circunstancias y las dificultades que aparecerán en nuestro transitar. Pero también son años para vivir lo que más tarde se nos negará: la tranquilidad de la inocencia, y cierta irresponsabilidad jovial.

Recuerdo mis 17 años como uno de los períodos más felices que he vivido. Terminaba el bachillerato, ese último año de poco estudiar y mucho planificar el bonche ceremonial de grado, y me esperaba un par de meses de vacaciones antes de entrar a la universidad, el portal hacia la definitiva madurez (eso imaginaba en el momento, luego entendí mi gran ingenuidad). Las únicas preocupaciones giraban en torno a las salidas, a los viajes a la playa, a los sábados de cine o de fiestas, a las noviecitas. Cosas intrascendentes, como debería ser. Salvo la eventual decepción amorosa, o deportiva, no tenía mayores motivos de queja. Nunca tuve que preguntarme si habría comida en casa, o si, de enfermarme, se conseguirían las medicinas necesarias en la farmacia. Esas eran cosas que se daban por descontadas. 

Hoy los niños de 17 años tienen otro tipo de preocupaciones. Ellos sí se preguntan si hay comida en su casa, ellos sí se preocupan cuando se enferman ya que saben que tal vez el remedio para su dolencia no estará disponible en ningún anaquel. Para ellos el futuro es una enorme interrogación. Nada se da por descontado. La posibilidad de continuar los estudios, de independizarse, de tener una vida normal parecen ser quimeras inalcanzables estos días. En consecuencia, actúan. Dejan de hacer cosas de niños y asumen actitudes y compromisos enormes para su edad. Lo hacen con el desparpajo, el arrojo y la inconsciencia propios de la pubertad, cuando la adrenalina y las hormonas pueden más que el temor. Y están dejando el pellejo en las calles. Algunos tienen suerte y regresan a sus casas. Otros, como Neomar, caen abatidos un miércoles, día de la semana que parece albergar una maldición dada la cantidad de casos ocurridos en él.

Esa noche, la noche del fatídico miércoles 7 de junio, tratando de entender lo que estaba sucediendo, entré a Twitter y escribí en el buscador el nombre del muchacho muerto. Y tras leer unos cuantos tuits me di cuenta de que en ese escenario se libraba otra batalla, virtual pero no menos feroz que la que se estaba viviendo en la calle. La batalla por la responsabilidad de la muerte de Neomar. Y sentí asco de nosotros como sociedad. Asco por quienes le sacan rédito político a este hecho tan lamentable. Asco por quienes consideran a Neomar como una moneda de cambio y no un niño que murió por participar en una guerra que no era su responsabilidad. Especial gravedad representan las declaraciones de personeros del régimen, que estando aún caliente el cuerpo del niño lo calificaron de terrorista, guarimbero y cosas peores. Una segunda muerte, en el plano moral, es lo que pretendían darle. Lo último que leí es que, como zamuros, sendas comisiones del CICPC y del Ministerio Público se estaban peleando los despojos de Neomar a las puertas de la clínica en donde por fin falleció, abrogándose la propiedad de ese cuerpo descuartizado por algo tan mortífero que le abrió el pecho en una exhalación, que no le dio tiempo de saber qué había pasado. Hay preocupación por demostrar que el muerto no es de ellos. Vaya estupidez, vaya falta de humanidad. Ayer murió un niño haciendo cosas mayores que él, porque la situación del país se las impuso. Eso es lo único importante aquí.

Neomar no pudo regresar a su casa esa noche. No le tocó esa fortuna. Ahora es un cadáver en espera de las experticias forenses que den luz sobre lo que en realidad ocurrió. Sea lo que sea, es injusto. Profundamente injusto, carajo. Los niños deberían jugar, caerse a latas, echar vaina desde el amanecer hasta la noche. No deberían estar metidos en esta guerra.

martes, 6 de junio de 2017

Es por esto por lo que luchamos



Había perdido la costumbre de escuchar música mientras estoy en el pc. En un tiempo no fue así, ya que hace algunos años me dediqué a buscar material grabado aprovechando las posibilidades de internet, y armé una discreta colección; sin embargo, en la medida en que se fue degradando por obsolescencia el sonido nativo de mi laptop, también se fue desvaneciendo mi interés por la música que tenía almacenada en ella, y eventualmente la olvidé.

Por cosas de lo que rotulamos bajo el título genérico de “el destino”, mudé lo que pomposamente llamo mi estudio- en realidad poco más que la laptop, papeles varios, algunos libros  y juguetes anti estress -  a una habitación de la casa que se desocupó por el viaje de su ocupante, y tuve acceso a un modesto sistema de sonido al que pude conectar mi computador. Y así fue como recordé toda la música que durante tanto tiempo había acumulado, y procedí a rescatarla del olvido. Material muy disímil: desde salsa brava, la de Fania en sus buenos momentos, pasando por cantautores italianos,  rock progresivo y thrash metal considerablemente ruidoso. Todo escrupulosamente guardado en carpetas individuales (para una de las pocas cosas que soy ordenado es la música, ya sea análoga o digital).

Uno de los discos que ahora escucho con más frecuencia es “The King is dead”, de la banda estadounidense The Decemberist. Me cuesta trabajo catalogarlo: está a mitad camino entre el folk,  el barroco y el progresivo. Pero es muy bueno, para mi gusto. Uno de sus temas, Calamity song, tiene como video clip la representación del episodio de la partida de Escathón en “La broma infinita”, de Foster Wallace, tal vez la parte más jocosa del libro (recuerdo reír en voz alta mientras lo leía, para perplejidad de quien estuviera alrededor mío en ese momento). Pero no es de esa canción de la que quiero hablar, sino de otra que también está incluida en ese álbum: “This is why we fight”.  Por lo general no le presto atención a las letras de las canciones, sobre todo si son en algún idioma distinto al español o al italiano. Me da pereza tratar de entender, o buscar la letra en internet. Asumo que la voz es un instrumento más. Me aprendo el nombre solamente si me interesa volver a buscar el tema. Pero en el caso de esta canción, su título no puede dejar de llamarme la atención.

This is why we fight: es por esto por lo que luchamos. Demasiado adecuado al momento histórico que estamos viviendo. La baraúnda de acontecimientos es tal que nos arropan las circunstancias, nos indignamos puntualmente o nos enaltecemos por alguna victoria puntual, y corremos el riesgo de perder el foco. Nos estamos jugando tal vez lo más preciado que puede tener un ser humano: la libertad.  No podemos olvidar esto. El problema no es el GN que gasea o roba celulares. Tampoco es el autobús quemado en la vía. No es la arremetida brutal de las fuerzas opresoras contra las marchas pacíficas. Tampoco lo son los centenares o millares de presos. Ese no es el problema, en todo caso es una consecuencia. El problema está en el centro del poder. En la cúpula que ha podido concentrar todas las atribuciones, que ha sabido cómo manipular las instituciones para seguir al mando a pesar de no tener siquiera el 20% de apoyo popular. En la camarilla que, una vez constatada su imposibilidad de ganar cualquier otra elección, se encargó de anular a la Asamblea Nacional, de congelar todos los procesos electorales, y ahora quiere imponer, de la misma manera en que lo hizo Mussolini en Italia, una constituyente corporativa, espuria, al margen de los deseos de la población que clama por un cambio en la dirección del país. En la pretensión de instaurar un gobierno totalitario, en donde el pueblo no tenga voz ni voto. Aunque en el proceso ya lleven más de 60 jóvenes asesinados y varios centenares de heridos. A ellos parece no importarle el costo de sus intenciones hegemónicas; parece que tienen demasiado que perder también. Pero tienen en frente a más de veinte millones de personas que los quieren fuera del poder. Por esto, y no por otra cosa, es por lo que luchamos. No lo perdamos de vista.

lunes, 22 de mayo de 2017

En Venezuela los mártires no tienen dolientes (de izquierda)

Uno de los iconos más populares del panteón progre latinoamericano es Víctor Jara. Cantautor de protesta, luego del golpe de Pinochet fue encarcelado en un estadio, torturado (les fueron fracturados los dedos de las manos con alevosía, como una afrenta a su condición de guitarrista) y luego ejecutado. Su imagen es bandera y símbolo de los mártires víctimas de las dictaduras suramericanas, y de la brutalidad de las fuerzas de orden público.

Uno suponía que ese período de gorilato ya era historia pasada en nuestro continente, pero el caso venezolano desmiente escandalosamente dicha suposición. Poco difieren los presos en los estadios en Chile, en los 70, de los presos en el Helicóide, en la Tumba, en Ramo Verde, en La Pica, en Tocuyito y en tantos otros recintos carcelarios que equivalen a una condena, si no a muerte, por lo menos a torturas y sevicias inenarrables. Unos funcionarios capaces de agredir a una mujer discapacitada, a un niño de 11 años, a unos músicos que tocaban el himno nacional, a gasear en las inmediaciones de centros hospitalarios, de penetrar en centros comerciales con sus motocicletas y pasear por los pasillos disparando al azar hacia los asustados visitantes, no tienen nada que envidiarle en materia de represión a los esbirros de Pinochet. Y lo que narro es lo que ha corrido – con apoyo documental audiovisual  - por las redes sociales. Hay otros cuentos de horror de muchachas amenazadas de violación y orinadas por efectivos de los cuerpos de seguridad del estado, de personas obligadas a comer pasta con excremento, de violaciones con tubos, de la introducción de la manguera de un extintor por la boca y su inmediata activación a un muchacho en San Antonio, pero por ahora son sólo informaciones por confirmar. Sin embargo los casos comprobados son suficientes para elevar la voz de protesta y alarma por lo que está sucediendo en el país. Ya la cifra de muertos alcanza el medio centenar en igual número de días. Muertos por contusiones ocasionadas con bombas lacrimógenas disparadas a quemarropa, por disparos de escopeta con cartuchos aliñados con metras, rolineras o trozos de cabilla, y por disparos de armas de fuego convencionales. Heridos graves por atropellamiento con tanquetas de la GN y también con vehículos tanto oficiales, como fue el caso de Calabozo en donde estuvo involucrada una camioneta del IVSS, y particulares este sábado en Chacaíto. Y también heridos por la acción desmedida de las fuerzas del orden público, ocasionando que un muchacho se desplomara desde lo alto de la autopista Francisco Fajardo hacia el río Guaire.

Para no ser acusados de parcialidad, hay que hablar sobre algunos hechos cometidos por ciertas personas que se identifican como opositoras al régimen. Ha habido comportamientos  reprochables, pero muy puntuales. El caso más emblemático es el ocurrido este sábado en el municipio Chacao, donde en un evento, que está por esclarecerse,  un motorizado  (según algunos chavista, según otros delincuente) fue prendido en fuego por una turba. La misma indignación deben causar los hechos descritos anteriormente, responsabilidad de los cuerpos oficiales,   y éste. Hay un matiz, sin embargo: los agentes del estado son personas que deberían tener algún tipo de entrenamiento sobre respeto a los derechos humanos. No quiero con esto descargar de culpabilidad a los actores del segundo caso; se comportaron como salvajes y deberían tener un castigo ejemplar, sean de la tendencia política que sean. Pero cuando la violencia viene del Estado, que en teoría tiene el deber de defender a sus ciudadanos, el terror se acrecienta pues no hay a quien acudir.


Siempre que el Estado emplee su fuerza desproporcional en contra de los ciudadanos, que protestan por una causa que les parece justa, habrá que alzar la voz denunciando tal injusticia. Quisiera ver a los izquierdistas latinoamericanos, que tanto lloraron a Jara, protestar por lo que sucede en Venezuela. Supongo que soy demasiado ingenuo al esperar que se produzca dicha manifestación, porque quien reprime es alguien identificado con el socialismo. Si fuera otro el signo político de la dictadura venezolana hace rato que su voz hubiera sido escuchada en todos los rincones del orbe, pero pareciera que para ellos el fin justifica los medios.

jueves, 20 de abril de 2017

El rock del defensor



Por lo que se puede ver, Tarek W. Saab es admirador de los cantautores ingleses y norteamericanos. Por lo menos así parece: cuando fue gobernador de Anzoátegui, construyó una plaza en honor a Bob Dylan, y no es raro verlo con una franela de Jim Morrison, de Lennon, o de algún otro rockero. Tarek se define como un defensor de los derechos humanos; toda su carrera profesional como abogado la desempeñó en ese ámbito. Un defensor de los derechos humanos , poeta, y rockero, para más señas. Pareciera el currículum vitae de un paladín de la justicia con soundtrack de guitarras eléctricas distorsionadas, baterías desaforadas y voces desgarradas. 

Lamentablemente, creo que ese fondo musical solamente lo acompaña en las salas del gimnasio -como todos sabemos, otra de sus aficiones es el "body building" - en donde fabrica sus notorios músculos. En los audífonos, mientra levanta decenas de kilos en cada envión, debe sonar a todo trapo All along the watchtower, Blowing the wind, o The times their are a-changing, de Dylan, o de pronto algo más energético como Break on through de los Doors. Tarek tararea las canciones, pero, ¿será que entiende la letra? Yo no creo. O ,mejor dicho, creo que nunca le paró realmente. 

Hoy, en la calle, el régimen represivo del cual forma él parte está agrediendo a mansalva a unos manifestantes que solamente quieren llegar a su despacho a dejarle una comunicación. Sólo eso. Y no es la primera vez este año. Él no sólo no ha movido un dedo para investigar esos hechos, sino que si ha hablado ha sido para satanizar a la oposición. Una oposición que está siendo tratada muchas veces peor que las personas que él defendía con tanto ahínco y pasión cuando era apenas un abogado desconocido. Tarek, búscate las letras de los cantantes que tanto pareces admirar y trata de entender la esencia de la protesta, la rebeldía y la libertad. Deja de ser un burócrata, un miembro más del aparato represor del régimen, y ejerce tu cargo como se debe. O por lo menos ten algo de dignidad y renuncia. 

No sé si entre los gustos musicales del "defensor" tienen un lugar los músicos argentinos; en todo caso, le sugiero que le ponga mucha atención a la letra de la canción "Dinosaurios", de Charly García. Como está en español le será más fácil asimilarla.

lunes, 30 de enero de 2017

Mientras paseo a las perras

Desde que me impuse como tarea el paseo diario de mis perras - hará cosa de unos tres o cuatro meses, a raíz de la muerte de Catira - he procurado variar los itinerarios. Al principio hacía recorridos tímidos, confinados dentro del perímetro de la calle ciega en donde vivimos. Pero poco a poco fui animándome a expandir los horizontes, y paulatinamente he ido abarcando más y más terreno. Entre 45 minutos y una hora duran ahora nuestros paseos. La última ruta que he implementado lleva a un pequeño parquecito para perros, en donde hay diferentes aparatos para estimular la destreza de los canes. Aparatos que, debo decir con mucha pena, son ignorados olímpicamente por mis acompañantes, que ni siquiera se dignan a acercárseles. Se limitan, despojadas de ataduras, a recorrer con mucha precaución el lugar, sin alejarse mucho del banquito en donde me siento un rato, a verlas y a ver el Ávila, y a pensar. De tanto en tanto, las perras se me acercan, y se me montan encima. Pareciera que la libertad no es un activo muy preciado para ellas, y prefieren la seguridad que les brindo. Son perras caseras, al fin y al cabo.
El camino que me toca recorrer para llegar al parque atraviesa una urbanización, que nace al morir una zona de pequeñas casas y está constituida principalmente por edificios residenciales. Ayer me dio por leer el nombre de los edificios. El primero se llama, en un alarde de falta de imaginación, como la urbanización. Luego viene un inmueble cuya denominación hace referencia a una de las supuestas cualidades derivadas de su ubicación, la vista. Le siguen varios edificios nombrados a partir de los signos del zodíaco, pero en medio de ellos se entromete uno con nombre de mujer - tal vez sea la única mujer que no tiene signo zodiacal. Me llama la atención la nomenclatura urbana de Caracas. En la mayoría de las ciudades se utiliza un sistema de numeración que permite identificar unívocamente los sitios de residencia de cada quien. Cada unidad, sea casa o edificio, tiene un número consecutivo que le indica, sin muchos problemas, su ubicación en la calle en donde está situada a las personas que tengan que visitarla. En Caracas ese sistema, aunque existe, es pasado por alto. Cada vivienda tiene un nombre propio, como si quisiera decir que no es un número más. Eso, que pareciera pintoresco, en realidad es motivo de extravío para los visitantes que van por primera vez a una casa. Dígame si la quinta en cuestión se llama San Judas Tadeo. Sin temor a exagerar, en cada urbanización de Caracas hay por lo menos 2 o 3 casas denominadas como el santo. Hay calles que tienen más de una, y entonces las numeran como si fueran papas: Judas Tadeo I, Judas Tadeo II. Total que dar la dirección de la casa de uno, con el nombre de la calle y el de la vivienda, casi nunca funciona. Se debe anexar un planito, que gracias a Goggle es fácil de producir. O aderezar la descripción de las señas con detalles tales como "al terminar la subida, la calle se bifurca; allí cruza a la derecha, y fíjate que tengas una caseta de vigilancia después del muro amarillo porque si no te pasaste". Lo mismo se puede decir con la nomenclatura de las urbanizaciones, que obedece más al capricho de sus promotores que a la realidad. Porque, ¿quién en su sano juicio puede denominar a “El llanito” con ese nombre, por ejemplo? Parece una broma de mal gusto. O “El silencio”. Claro que esos casos tienen una justificación histórica. Me cuentan que El llanito se llama así porque los obreros que participaban en su construcción se reunían en el único sitio plano que había por la zona, en donde había una especie de bodega, y lo llamaban así, El llanito. No me consta su veracidad, pero suena lógico. Y El silencio, si nos atenemos a las crónicas, se llama así porque era una zona de tolerancia, en donde la bulla era una constante, hasta que ocurrió el terremoto de San Bernabé y en el lugar se hizo un silencio absoluto. El nombre le quedó hasta su reurbanización, y así lo llamamos actualmente.
De camino de regreso a la casa, después de que las perras decidieran que ya estaba bien de parque, pasé la fila de edificios, y volteé a ver el paisaje. Y vi que frente al edificio “Vista Hermosa” se puede apreciar una panorámica del cerro de Petare. La belleza es relativa.

sábado, 14 de enero de 2017

¿Cuánto cuesta comer un día en Venezuela? Actualizado a enero 2017




En julio de 2014 hice un ejercicio para calcular cuánto costaba un día de alimentación -alimentación sumamente básica, por cierto - en Venezuela. ¿El resultado? En ese momento, 364 Bs para una familia de cuatro personas. Seis meses después repetí el experimento, y ya esos mismos alimentos experimentaron un salto a 716 Bs. Lo volví a hacer en julio de 2015, y ya el costo iba por 1.342. En enero de 2016 el ejercicio dio como resultado 2.946 Bs. En julio de 2016 la cifra subió a 7.720. Vamos a actualizar los precios, para entender de cuanto ha sido la inflación con cuentas de bodeguero, en los últimos 6 meses.


Tomemos un menú bastante austero, como lo son los tiempos que corremos:

----Desayuno----
Sandwiches de jamón y queso
jugos para lonchera
galletas para la merienda a media mañana

----Almuerzo----
Hamburguesas
frutas

----Cena----
Cereal

Recuerden, todos los cálculos se presumen para una familia de 4 personas.
Para el desayuno:
Suponiendo que a cada sandwich le colocamos 25 gramos de jamón y 25 de queso, a un costo promedio de 10.000 Bs/Kg, son 2.000 Bs, más 2 canillas a 500 Bs c/u, 3000 Bs. A 750 Bs cada sándwich, hecho en casa. Los juguitos y las galletas son para las muchachas, así que serían 2 jugos x 400 Bs  más 2 galletas por 600 Bs. En total nuestro humilde desayuno nos habrá costado 5000 Bs.

Vamos con el almuerzo. La carne molida, a precio de hoy, está a 8.000 Bs. Si hacemos nuestras hamburguesas de 150 gramos, necesitamos 4.800 Bs. La bolsa de pan de hamburguesa que no sea de marca tipo Bimbo o Holsum - allí sí uno termina de desangrarse - se puede conseguir en unos 2.000 Bs. Como trae 8, entonces dividimos eso entre dos. Ahora, para que nuestra hamburguesa pueda ser considerada un plato balanceado, necesita llevar algún vegetal; nos decantamos por los tomates. Necesitamos un par de tomates, que dependiendo del momento pueden costar entre 600 y  800 Bs. Vámonos por el promedio, 700 Bs. La fruta también depende de la variedad  y la estación, vamos a ser prudentes y decantémonos por los humildes cambures; unos 800 Bs por 4 unidades, puede ser. En total nuestro almuerzo habrá salido en 7.300 Bs.

La cena es más sencilla. El cereal cuesta alrededor de 3.600 Bs por 500 gramos; asumiendo que cada persona se come 100 gramos de cereal, son 2.880 Bs. Y digamos que ese cereal se va a acompañar con 200 ml de leche, a 1.600 Bs el litro, son 1.280 Bs. En total la cena habrá costado 4.160 Bs.

Recapitulemos: para alimentar medianamente a una familia de 4 personas se necesitan 16.460 Bs diarios. Eso representa un incremento de 8.740 Bs. con respecto al calculo hecho en julio del año pasado. Es decir, un 113% de aumento. En 6 meses. Y si nos remontamos a un año hacia atrás nos sorprende un descomunal 459%.  Ahora bien, en este cálculo se está obviando el costo de los aliños y grasas. Antes no se tomaba en cuenta porque solía ser marginal; ahora un kilo de azúcar puede costar hasta 6.000 Bs, y un litro de aceite vegetal - no de oliva - anda entre los 5.000 y los 8.000 Bs, dependiendo de la suerte que se tenga.Las salsas - ketchup, mostaza, mayonesa - también están a costos prohibitivos cuando se encuentran. Eso, por supuesto, incide en los costos mensuales de alimentación de una familia. Estos son precios de supermercado. Tal vez comprando en mercados ambulantes pueda hacerse un poco de economía, pero no mucho más.Y a todo este análisis se le debe imputar el costo de las horas hombre que se gastan en la búsqueda de los víveres. Pero quedémonos con la primera cifra, 16.460 Bs diarios. Al mes son 493.800 Bs. El sueldo mínimo anda cercano a los 100.000, de los cuales 60.000 son la ayuda de alimentación. Para alimentar a 4 personas se necesita el sueldo de 5. Y no estamos tomando en cuenta transporte, aseo, medicinas y servicios. Panorama desolador.


lunes, 12 de diciembre de 2016

Cuentos de guerra

Las penurias que se pasan en la vida a veces nos hacen pensar que la situación por la que se está atravesando es lo peor que nos puede ocurrir. Pero siempre hay chance de empeorar. Y poniendo en perspectiva las cosas, podemos darnos cuenta de que la historia de la humanidad está llena de avatares terribles, y cíclicos.

Esto viene a cuento porque hace poco hice un comentario sobre las condiciones de vida de mi mamá en la segunda guerra mundial, y cómo sus padres se la ingeniaban para hacerles más llevaderas las existencias a sus tres hijos, sobre todo en la época decembrina. Y escribir eso me trajo a la memoria un relato que solía contar mi madre. Ella, junto con sus dos hermanos, fueron llevados a un sitio lejano de la ciudad, en las montañas vecinas. Eso porque Verona, la ciudad de donde provenían era, por su ubicación estratégica en la geografía italiana, el lugar por donde pasaban las vías férreas que comunicaban el norte con el sur, y fue un blanco predilecto para los bombardeos. Contaba mi madre que veía a sus progenitores muy de vez en cuando, pues ellos no podían abandonar la ciudad ya que debían trabajar a pesar de la guerra. Desde el sitio en donde estaban tenían visual hacia Verona. Y fueron testigos de un espectáculo a la vez fascinante y terrible: para bombardear durante la noche, iluminaban la ciudad con unos enormes globos aerostáticos que actuaban como espejos que reflejaban de la luz producida por potentes reflectores apuntados hacia ellos. Era una visión casi metafísica, y dentro de su horror, hermosa. Podían ver claramente la ciudad, y también los cientos de bombarderos que dejaban caer su carga mortífera sobre zonas de algún interés estratégico, pero por supuesto sin que faltaran los daños colaterales. Como es natural, la pregunta que nunca se hicieron en voz alta, por no hacer falta, era: ¿Estarán todavía vivos mis padres? ¿Se habrán salvado otra vez del bombardeo?

Este es uno de los cuentos que echaba mi madre. Tal vez el más vistoso, pero no el más duro. Quién sabe cuántos se habrá reservado, ya sea por pudor o por no querer remecer aún más el pasado.