jueves, 28 de noviembre de 2013

Prismacolor de 60




Jamás he sido bueno dibujando.
Los  creyones para mí eran lujo innecesario.
Sin embargo alguna vez
la caja de Prismacolor de 60 colores
fue una de mis más preciadas posesiones.

Esos lápices de colores
para mí no eran creyones
sino objetos fabulosos,
cilindros que albergaban
historias increíbles,
un número y un nombre
transmutados en emociones:

905 - azul aguamarina,
 y era un buzo penetrando mares tropicales.

910- verde esmeralda,
y era un minero escavando en la selva profunda.

914- crema,
y era un famoso maestro pastelero.

922 - rojo escarlata,
y era un espía inglés que rescataba aristócratas de la guillotina.

924- amarillo ocre,
y era un explorador perdido en el desierto del Sahara.

Esa caja desapareció
en algún recreo, mal custodiada,
y nunca más supe de ella.
No me la repusieron,
la consideraban dinero malgastado.

Yo no la reclamé, y busqué otras distracciones.
Pero...
¡cuánto quisiera encontrar en alguna gaveta olvidada
esa estupenda caja de creyones,
y así viajar de nuevo a las regiones coloreadas!




http://es.wikipedia.org/wiki/Berol

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