sábado, 13 de julio de 2019

Reflections of my life


Hace rato escuché a lo lejos la melodía de la canción "Reflexiones de mi vida". Poco a poco se acercaba, hasta que supe de donde provenía: del celular de Marianella. Le pregunté, en estricta broma, la razón de ese escándalo matutino, y me dijo que su autor, el señor Dean Ford, había muerto. Creo que fue la primera vez que ecuché su nombre. Para mí, esa canción era de "Las mermeladas". La única conocida de esa banda de principios de los 70, para más señas. en contrapartida, estoy casi seguro de ello, el señor Ford desconocía el hecho de que una famosa discoteca de Caracas, la Caracas pujante, la Caracas de vanguardia, la de las noches brillantes que se empataban sin solución de continuidad con los amaneceres, tomó su nombre de ese "one hit", esa canción que sonó por meses en la radio, y que todos los que vivimos la adolescencia durante esos años tenemos tatuada en el cerebro. Me refiero, obviamente, a la célebre "Reflections", en la Torre Capriles (¿o será la Phelps? Siempre las confundo, por estar acodadas) en Plaza Venezuela. Por cierto, a pesar de que la disco desapareció tal vez en los 80, en los estertores del siglo pasado todavía sobrevivía un letrero, un aviso de neón, en una de las entradas traseras de la torre, como último vestigio de ese pasado glamoroso que nos fue dado vivir.

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